¡Viva la cocina viejuna!

vintage-viejuno

No cabemos en nuestro ser ante el gozo que nos provoca la iniciativa que ha puesto en marcha una de las blogueras gastronómicas que más admiramos en esta casa. Biscayenne (a.k.a. Ana Vega) lanzó hace unos días la convocatoria del I Premio Nacional de Cocina Viejuna, un certamen que se ha propuesto encontrar el mejor plato viejuno de España y en el que tú (¡si, tú!) puedes participar y sorprender al personal con el mejor Frankenstein culinario que seas capaz de crear.

cartel premio cocina viejuna

Por si andas un poco perdido con el concepto de este peculiar concurso, la propia Biscayenne lo explica a la perfección en su blog: «Todos hemos sido víctimas del viejunismo gastronómico, y no me digáis que no porque es que sí. Los huevos cocidos adornados con litros de mayonesa y manga pastelera, los brazos de patata, el pastel de pescado, la piña rellena, el pijama, la tarta al whisky, el huevo hilado, el áspic y el cóctel de gambas… todos han poblado nuestros sueños (y pesadillas)».

Efectivamente, la cocina viejuna fue aquella que dominó el panorama culinario entre los años 60 y 90 y que solía hacer su aparición en banquetes, cenas navideñas y rancios cócteles de empresa. Su objetivo fundamental era el de hacernos flipar con sus juegos visuales a base de gelatina, mayonesa, limones con forma de cestita y otras elaboradas creaciones que, paradojicamente, daban a la comida un aspecto de lo menos apetitoso. ¿El arte por el arte? ¿Una oda al feísmo? Quizá ese sea el único fin del viejunismo culinario, deleitar a nuestras retinas mientras nuestros paladares se revuelven angustiados pensando en cómo sabrá la piña mezclada con queso crema y palitos de cangrejo. Mmmmm…

pastel de atun

huevos aurora

Biscayenne, además de reivindicar que esta cocina no era mala sino simplemente horrenda y sobrecargada para nuestros finísimos cánones actuales, se declara en guerra con el concepto de «lo vintage» y reivindica en su lugar el de «lo viejuno», mucho más auténtico y, desde luego, mucho más nuestro. En su momento —defiende–, el viejunismo fue sinónimo de modernidad y símbolo de haber superado por fin una época de escasez y miseria, y por todo ello, merece ser alabado y homenajeado. ¿Y qué mejor época que la Navidad para rendir culto al viejunismo? Estas son las fechas en las que todos cedemos a sus encantos y en la que, en más de una casa, el espíritu de la ranciedad culinaria hace su aparición junto a la bandeja de los polvorones y las peladillas.

aguacates rellenos

Bueno, pues al turrón: tenéis hasta el 22 de diciembre para crear, fotografiar y enviar la receta, foto final y foto del proceso de vuestro artefacto viejuno que, ¡ojo!, debe ser comestible. Colores, adornos inútiles, pirámides de comida, composiciones barrocas y combinaciones de ingredientes aparentemente imposibles serán vuestros mejores aliados en este certamen. Así que poneos las pilas y sacad vuestro ramalazo más hortera, porque los premios que se llevará el ganador no son moco de pavo.

Atentos al pack que os podréis llevar a casa, porque ni el Gordo de Navidad: una cámara de fotos Polaroid PIC300, una cafetera italiana Moka de los años 70 cedida por Cachivache Vintage, un ejemplar firmado y dedicado de «Las 202 mejores recetas de El Comidista» del gurú Mikel López Iturriaga (que, además de ser un célebre aficionado a la cocina viejuna, es padrino del concurso) y un set completo de viejunismo de la colección de la propia Biscayenne, que incluye un juego de café de Duralex ámbar de toda la vida, una tetera alemana de los años 80, una balanza de cocina marca Stube en naranja chillón y un libro de cabecera como «La gran enciclopedia de la cocina» de 1964.

Echad un vistazo a su blog para conocer más detalles y a su facebook, donde va colgando ejemplos de lo más granado del gastroviejunismo. ¡Y animaos a participar! Si lo que salga de vuestras cocinas al final resulta demasiado monstruoso, al menos os habréis echado unas risas en el proceso y seréis conscientes del currazo que requiere este estilo culinario feísta y rococó que, en el fondo, tanto añoramos.

Y ya de paso, aprovechamos para desearos una Navidad llena de salsa rosa y aceitunas rellenas.

navidad

Texto por María Arranz