Van Albada. La comida hecha arte

Al más puro estilo de los pintores holandeses del siglo XVII, el artista hace protagonistas en su obra a cualquier alimento que se le cruce por el camino.

Arnout Van Albada nos muestra en sus pinturas como los bodegones nos cuentan muchas cosas de la cotidianidad de una época mientras hace uso de un gran dominio de la técnica, una gran precisión y atención por el detalle. Este pintor nacido en Groningen explica su obra de esta manera “mis pinturas no requieren demasiada interpretación. La simplicidad de mis composiciones es su principal cualidad “.

Panettones, laurel, queso parmesano, jamón, latas e incluso un rollo de papel higiénico son algunos de los elementos que podemos encontrar en sus cuadros. “La elección de mis temas está totalmente determinado por lo que me parece bello y atractivo. Busco contrastes sutiles en texturas, colores o formas. A lo largo de los años he desarrollado mi propio conjunto de normas teniendo en cuenta composición, uso del color y la técnica. Al final, trato de atrapar el objeto aislado de su contexto, en una imagen intemporal y mágica” señala Van Albada. Buena prueba de ello son sus recurrentes pinturas de flanes de colores ante las que es difícil no quedarse unos minutos mirándolas embobado para descubrir si realmente es una pintura o se trata de una fotografía.

Tremendamente realista sin embargo al observar su pintura con detenimiento se aprecia que sus líneas son algo difusas, lo que les proporciona un aire muy personal. En cuanto a la técnica utilizada el proceso comienza con una base en blanco y negro realizada con témpera al huevo para realizar después las imágenes finales con capas semi-transparentes de pintura al óleo.