Un truco de 10 segundos para hacer los huevos escalfados perfectos

Foto: bettycrocker.com

Si también eres de los que muere de gusto cuando la clara se cuaja y la yema se queda cruda, toma nota.

El huevo escalfado ideal es blanco, de forma oval y la clara envuelve a la yema, pero el requisito más importante para que nos queden así de bien, es que sean muy frescos. Lamentablemente no todos tenemos una granja de gallinas a la vuelta de la esquina para conseguir unos huevos “recién puestos”, y cuando los compramos, tampoco podemos asegurar que la gallina nos los haya brindado esa misma mañana. ¿Se arruinará entonces nuestra receta si no conseguimos los mejores huevos? Aquí es donde está el truco. Si no son tan frescos como nos gustaría, hiérvelos a fuego lento en sus cáscara entre 8 y 10 segundos antes de escalfarlos y bastará para conseguir la receta perfecta. Luego el procedimiento es el habitual, pero además sigue estos consejos:

Nunca añadas sal al agua, ya que el agua salada evita que se coagule correctamente la clara del huevo y eso no es lo que queremos; Después añade un poco de vinagre (que tiene el efecto contrario que nos daría la sal y esto sí es lo que queremos); no dejes nunca que el agua llegue a hervir -pues las burbujas evitarían que se cuaje y quede bien formado – ; haz que el agua gire en un remolino antes de echar el huevo para que quede envuelto en su misma clara por la inercia.

¿Merece la pena este paso extra? Según, Julia Child, la autora del libro “El Arte de La Cocina Francesa” en el que dedica un capitulo entero a los huevos, este truco de 10 segundos, funciona.