Sweet Money

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¿Sabes cómo llegó el azúcar a Europa? ¿Cómo se extendió el cultivo de la caña por América y cómo comenzó a refinarse y a comercializarse? A pesar de la dulzura de este producto que hoy podemos encontrar en prácticamente todos lo rincones del planeta, lo cierto es que la historia del azúcar tiene tintes bastante más amargos. De ser un bien de lujo que llegó a tierras europeas a través de las Cruzadas a su introducción como cultivo en las costas atlánticas del Caribe y América del Sur, el azúcar se convirtió rápidamente en un producto de lo más valioso con el que comerciar.

Y es que la historia del azúcar es también la historia del comercio de esclavos desde la costa occidental africana hasta la costa americana (uno de los vértices fundamentales de lo que se ha dado en llamar comercio triangular), donde éstos eran vendidos para trabajar en las plantaciones de los productos coloniales (fundamentalmente tabaco, cacao y sí, azúcar), que luego se transportaban a Europa. Este tipo de comercio fue determinante en la organización de la economía mundial, especialmente en la de las tres zonas que formaban parte de este triángulo comercial –Europa, África y América–, siendo especialmente perjudicial para los países de los que el comercio colonial extraía sus mercancías, fueran éstas materias primas o personas.

Hoy en día, el azúcar lo invade todo. A medida que nuestro tiempo para cocinar ha ido descendiendo (en gran medida debido a nuestros acelerados ritmos de vida y de trabajo), nuestro consumo de productos procesados ha ido en aumento, productos que contienen altas dosis de azúcar, sin que a veces podamos siquiera ser capaces de percibirlo. La sacarosa abarata costes y se introduce en los listados de ingredientes de más de 50 formas diferentes, haciéndola irrastreable para el ojo del consumidor medio. El consumo excesivo de azúcar, además de provocar obesidad, diabetes o hipertensión, genera un problema mucho más a largo plazo: el de la adicción. Todas estas patologías, además, afectan en mayor medida a las personas con menos recursos económicos, que suelen ser las que consumen más habitualmente alimentos procesados por ser mucho más baratos, accesibles y requerir poco tiempo de preparación, convirtiendo la dependencia del azúcar en un problema con amplias lecturas políticas y sociales. Un círculo perfecto que alimenta las ganancias del lobby azucarero, que se encarga de frenar sistemáticamente todas las medidas para informar al consumidor sobre los efectos nocivos del azúcar.

Hoy, Pepi de Boissieu –experta en contar historias a través de la comida y en generar experiencias a partir de estos relatos– presenta “Sweet Money“, un proyecto que nos cuenta la parte más amarga del negocio azucarero. La cita será a partir de las 20h en Alimentación30 (c/ Doctor Fourquet, 30), un espacio dedicado al arte en el escaparate de una antigua tienda de alimentación que hoy permanece cerrada.

Texto por María Arranz