SICK MENU

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Aquí va una muestra de cómo el “cine gastronómico” también da para mostrar los rincones más oscuros de la mente humana…

Las listas de películas relacionadas con comida están habitualmente plagadas de imágenes apetitosas, dotadas con la capacidad de generar sensaciones agradables en nuestras cabezas y salivaciones desenfrenadas. Trabajos como “Chocolat”, “Ratatouille” o “Julie y Julia” representan a la perfección esa tendencia, pero el cine también tiene espacio para todo un catálogo de retorcidas imágenes relacionadas con la cocina. Aquí va un menú caliente de fetiches, locuras y canibalismo.

Entrantes: DEAD SUSHI

El cine del  japonés Noboru Iguchi conoce pocos límites. Tras dejar atrás sus orígenes en el porno, Iguchi decidió llevar algunos iconos de la cultura japonesa a los terrenos más bizarros. Lo hizo con “Robogeisha” (2009), convirtiendo en cyborgs asesinos a las tradicionales damas de compañía y repitió con la más reciente “Dead Sushi” (2012), donde un experimento científico transforma a las habitualmente pacíficas piezas de sushi (que se lo digan a quien haya padecido anisakis) en criaturas asesinas. Las descacharrantes imágenes de este producto explotaition incluyen nigiris de atún mutando en cuchillas o California rolls con dientes. En línea con la mítica “El ataque de los tomates asesinos”, pero con todas las dosis de sexualidad desviada y gore de las que es capaz el autor de “Mutant Girls Squad”.

 

Primer plato: EL COCINERO, EL LADRÓN, SU MUJER Y SU AMANTE

El restaurante Le Hollandais, en el que Peter Greenaway ambientó su película de 1989 “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante” era el campo de juegos del mafioso Spica (Michael Gambon) y también el refugio amoroso de su mujer (Helen Mirren), embarcada en una relación adúltera con un librero y cliente habitual, con el que terminará refugiada en su librería. Cuatro representantes del barroquismo se dieron cita en esta destacable obra: el propio Greenaway, Michael Nyman a cargo de la partitura, Jean Paul Gaultier en el vestuario y el chef Giorgio Locatelli en la preparación de platos. El resultado es un monumento al exceso, en el que la comida y el acto de comer juegan un papel esencial, que en sus momentos clave se asocia con la muerte, ya sea mediante la ingestión de papel y, sobre todo, a través de un mórbido banquete caníbal.

 

Acompañamiento: OLD BOY

Volvemos a Asia, concretamente a Corea del Sur, para seguir disfrutando de los beneficios de comer animales marinos crudos. En este caso a través de una fascinante, a la par que desagradable, escena de “Old Boy” de Park Chan-wook, que quienes hayan visto no habrán podido olvidar. Oh Dae Su (Min-Sik Choi) ha sido liberado tras pasar quince años encerrado en una habitación sin saber por qué; cuando se encuentra con el escaparate de un restaurante, decide saciar su hambre. Comer pulpo crudo no es algo extraño en Asia, lo que sí resulta más chocante es hacerlo con el pulpo aún vivo metido en la boca, extendiendo sus tentáculos mientras lucha por su vida. Para los que crean que se trata de algún trucaje digital, aquí os dejamos también las escenas del making-of (tan escalofriantes como el original) que lo desmienten. Ahora falta ver si Spike Lee se atreverá con esta escena en su remake de próximo estreno.

 

Segundo plato: SOLO CONTRA TODOS

Tras tanto pescado, no viene mal algo de carne y de eso va sobrado el debut en el largometraje de Gaspar Noé, que luego alcanzaría celebridad internacional con su efectista “Irreversible”. Al carnicero sin nombre que protagoniza este trabajo (interpretado por Phillipe Nahon) ya lo habíamos podido ver en el corto “Carne” y volvería una tercera vez para abrir “Irreversible”. Dueño de una carnicería de carne de caballo, es también padre de una chica autista, por la que tiene deseos incestuosos que trata de controlar. Cuando la hija aparece con la falda ensangrentada debido a su primera menstruación, despierta la ira del carnicero que termina apuñalando a un hombre inocente al que culpa. Ese es solo el inicio de “Solo contra todos”, narrada mediante fotos fijas y voz en off. A partir de ahí, un hombre traspasado por la rabia en monólogo continuado contra una existencia y una sociedad que no entiende, a la búsqueda de su propia supervivencia física y mental.

 

Postre: SWEET MOVIE

Para los postres hemos dejado un verdadero festival de lo que comúnmente se considera mal gusto. El cineasta serbio Dusan Makavejev rodó en los 70 esta controvertida fábula en la que sus fascinantes imágenes a menudo están construidas a base de surrealistas situaciones sexuales. La comida es un hilo que recorre la trama, incluyendo un estético apuñalamiento en una bañera llena de azúcar, masturbaciones con chocolate líquido o seducción de menores a base de caramelos. La culminación es un banquete que deriva en orgía, en el que los participantes empiezan untándose con la comida y terminan añadiendo como condimento, entre otros, vómitos y meadas. Todo un catálogo de conductas retorcidas que sigue aún prohibido en numerosos países, a pesar de su indudable valor cultural.

Texto por David G. Natal