Rojomate o cómo practicar el ‘Menos trankimazín y más calabacín’

Reinventando el concepto de macrobiótica en clave de humor y color, Teresa Andújar, nos enseña cómo podemos controlar las emociones a través de la alimentación.

La primera vez que vi a Teresa fue en esta primera foto. Como intuyo que a la mayoría de vosotros, me transmitió todas las emociones positivas habidas y por haber. Quedo con ella para entrevistarla y me dice que se retrasa unos minutos. De repente, de lejos, alguien vestida de living coral, me abraza con la mirada. La conexión era una realidad en el momento que con la sinceridad más absoluta me gritó: ¡Alegría! ¡Qué ganas de conocerte! No podía ser otra ni de otra manera. Teresa (Rojomate), es mucho más que una experta en macrobiótica y coaching nutricional, es de esas personas que todo el mundo querría tener a su lado. Después de un buen rato de risas, aprendizaje y confidencias, creo que seré de aquellas que disfrutará de su compañía. Aquí, todo lo que me contó sobre ‘Living la vida Healthy’, sus programas para mejorar nuestra calidad de vida a través de las tripas, como ella dice. -Mientras yo la miraba con la cara con la que los chiquillos ven La Patrulla Canina-.

Pasaste de la facultad de derecho al mundo de la gastronomía. Cuéntanos, ¿quién hay detrás de Rojomate?
Pues una persona absolutamente normal y corriente. Estudié derecho obligada, no me gustó nada, pero toda la vida he trabajado en medios de comunicación, porque lo único claro que tengo en la vida es que me gustan las personas. Rojomate es un homenaje a mi madre, porque ella es una persona que para mí ha pasado muchas cosas y siempre la he visto bajo todas las circunstancias pintándose los morros de rojo. De hecho, aunque no se pueda ver, yo te lo voy a enseñar para que tú la veas. -Me enseña una foto de una señora de 82 años, bellísima, con un vestido azul klein y repasándose los labios con un espejito de bolso-. Es por eso que Rojomate para mí está asociado a la felicidad, a decir siempre sí. Como el anuncio de sí a la vida de la Charlize Theron, -dice entre carcajadas- pues lo mismo.

Yo estaba en un momento súper difícil, quería quedarme embarazada y no podía. Empezamos a hormonarnos y yo cogí 40 kilos. Fue en ese momento cuando salió Rojomate, porque es lo que me daba a mi ese impulso del sí se puede y fue cuando empecé a formarme en la nutrición integrativa, en macrobiótica mediterránea…Por eso nació Rojomate, por una necesidad mía y por un homenaje tanto a mi madre como a mi padre, porque él era una persona obesa. No pudo ganar la batalla y para eso estamos ahora, para ganarla.

¿En qué momento descubriste el poder de la alimentación sobre nuestras emociones? ¿Qué te movió a materializarlo en Rojomate?
Como todo, desde la experiencia personal, que es lo q te lleva a materializar las cosas. Me di cuenta que no podía expresar mi pena ante algo que deseaba en ese momento. No podía compartirlo con mi madre, que me decía ‘no te preocupes hija, Dios sabe más’ ni con mi entonces pareja, con quien nunca más volví a hablar del tema. Entonces, me lo fui tragando yo sola. Además yo soy una persona que no tiene mano izquierda, siempre he ido de frente y entonces me di cuenta que así no iban las cosas. Entonces me empecé a dar cuenta que lo que comía no justificaba lo gorda que estaba. Me empecé a dar cuenta que la ansiedad se instaló en mi. Yo no tenía hambre era ansiedad. Era mucho más importante lo que nos pasaba en el trabajo en la vida, con mis amigas…que lo que comía. Entonces dije, voy a investigar sobre ello, y fue cuando conocí el Máster de Nutrición Integrativa cuando se me abrió una puerta al mundo. Me di cuenta que no estaba loca con lo que decía, si no que era verdad. Yo le decía a la gente ‘soy una gorda emocional’, y la gente decía ‘mmm…no, tu eres gorda y ya’ -recuerda con humor-.

Como se me hacían bola las emociones, intenté aprender a controlarlas a través de la alimentación, que es lo más básico que tenemos. Si tengo ganas de dulce, pues como calabaza que al final, la sensación psicológica es la misma. Si quiero algo crujiente pues hombre, kikos no, pero puedo comer cualquier semilla. Ese equilibrio vi que existía y dije: a por ello.

¿Crees que es algo que teníamos que aprender en el colegio?
Con respeto a todos los padres del mundo, nos educan como a perritos. Un premio por haberte portado bien, una chuche. Hombre, no pido que como premio des una zanahoria, porque sería raro, pero si que es verdad que sería interesante que le dijéramos a nuestros hijos: cuéntame lo contento que estás, más que toma una piruleta. Sí que es verdad que hay algunos colegios, como los Montessori, que están más basados en una educación a partir de emociones, de creatividad…Yo he ido a un colegio mucho más estricto y estoy súper agradecida, pero es verdad que no todos somos iguales. A mí saberme los ríos de España no me ha servido para mucho, pero saber lo que es la alegría, el enfado o la frustración me ha servido de más, al menos a mí.

Parte de tu inspiración viene directamente desde Oriente. ¿Qué deberíamos aprender de ellos?
De Oriente tenemos que aprender que somos uno. Me doy cuenta que aquí si tienes un infarto, te miran el corazón y ya está, no valoran otras cosas.Tratamos el síntoma y no la causa, y en Oriente van a por la causa. No vemos la relación que hay en todo lo nuestro, en nuestra energía en ese exceso de fuego -el corazón es el fuego- si viene por ira, por enfado…entonces eso me llamó mucho la atención. Estoy por supuesto a favor de la medicina, pero sí que es verdad que intento atrasarla el máximo. Yo he tenido muchas infecciones de orina. Cuando yo entendí que estaba relacionado con el miedo, con mis propios cambios… Yo he desperdiciado medicamentos hasta el infinito con respecto a esto. Cuando lo entendí, empecé a reforzar riñones,y cuando lo hice todo desapareció.

‘Menos trankimazín y más calabacín’ es uno de los programas que encontramos en tu web. Obviando la genialidad del título, ¿en qué medida beneficia un alimento natural más que un fármaco?
Primero que te ahorras un dinero. Por ejemplo, yo descubrí que si en mi dieta tomo mucha carne, estaba agresiva ese día. Entonces dije ‘hay alimentos que no  favorecen a la tranquilidad’. ¿Te favorece más que un fármaco? Pues depende del tipo de ansiedad que tengas. Si por ejemplo tu ansiedad viene de la preocupación de qué voy a comer, cómo lo voy a comer, no quiero engordar …pues sí que te favorece este programa. Hay una parte de batch cooking, que no deja de ser la organización de toda la vida que han hecho nuestras madres. Y consiste en que si tienes todo organizado y tienes platos equilibrados, probablemente afrontarás tus problemas de otra manera. ¿Que con eso no puedes? Bienvenido el fármaco.

Es verdad que luego hay muchas partes de nutrición pura y dura, como las hojas verdes que calman mucho, que es verdad. Como el tipo de cocción: si haces un plato a presión, su propio nombre lo indica, si haces un huevo escalfado es todo como mucho más relajado…Es verdad que todavía Occidente no está preparado para esto, pero sí que una organización de los alimentos te va a relajar.

También hay remedios macrobióticos como el Kuzu. Para mí es mi lexatín. Es una raíz que, con zumo de manzana calentito relaja muchísimo, además de ayudar al tránsito intestinal.

¿Qué malas pasadas vitales podemos evitar ‘Living la vida healthy’?

Lo primero una cosa super prosaica: ir al baño cada día -ríe a carcajadas-. Me encantaría ser más glamourosa, pero es la verdad. Vamos a empezar desde lo simple, recuperar tu estabilidad intestinal Las habladurías populares son muy sabias y cuando alguien tiene mala cara y decimos ‘¡uy, esa está extreñida!’, no estamos muy equivocados.

A veces la vida se nos descontrola, entonces ‘Living la vida Healthy’ trata de cómo recuperar el control de todas las cosas, desde las prosaicas hasta las profundas, como revisar tus cimientos.

El alimento que más nos ayuda al equilibrio emocional y por qué

En general, todos los alimentos con sabor dulce nos equilibran. Cuando estamos tristes solemos comer un helado, un bollo… A mí me ayuda mucho el boniato asado, porque está muy dulce. También hacerme mi propio bizcocho sin azúcar, es lo más ansiolítico.

Ahora, el remedio macrobiótico por excelencia es lo que hablábamos antes, el Kuzu con zumo de manzana ecológico calentito. Eso es mano de santo.

La imagen, los colores y los conceptos visuales están muy presentes en tu proyecto. ¿Qué impacto tiene sobre el resultado final?
Es verdad que llama la atención. Me ha contactado gente que no sabe bien lo que hago, pero que le ha gustado la estética. Mi objetivo era darle un poco de color al concepto de la macrobiótica, que suena tan casposo. El color, además a mí me transmite ganas, alegría. Se puede, lo que sea, pero se puede. He visto otras cuentas con mucho colorido y me quise atrever.

Cuando hice la sesión de fotos que estoy con fondos de colores, y con cosas en la cabeza -que es lo que más me gusta en el mundo-, me di cuenta que desde mi timidez, son las fotos donde me veo yo más que nunca. El color es fuerza de voluntad y alegría, y desde la alegría puedes construir.

¿Cómo suele reaccionar la gente una vez realizados tus programas?
Me han pasado cosas súper bonitas. Tenía una chica joven que llevaba un montón de tiempo sin que le bajara la regla de manera natural. Yo me di cuenta que no era un tema de alimentación, si no de perfeccionismo. Se exigía mucho a ella misma, sus padres también lo hacían…entonces yo iba a su casa, cocinábamos para toda la semana y le di una serie de pautas (y le enseñé el kuzu con manzana, por supuesto). También le recomendé un tipo de alga que es la arame, muy relacionada con la feminidad. Todo para reforzar de manera sutil. Al mes y medio le bajó la regla y me mandó un ramo de flores en el que había una nota que ponía: no te podré agradecer nunca lo suficiente que me hayas devuelto mi feminidad. A día de hoy seguimos quedando, nos vemos y cuando la veo contenta me llena muchísimo.

También quiero decir una cosa y es que mis programas no están hechos para bajar de peso, por una sencilla razón y es que no soy un caso de éxito. Es como si vas al cardiólogo y fuma…dices mm..sospecho. Aunque probablemente tuviera resultados, hasta que yo no sea un caso de éxito, no lo haré.

Para los que no se terminan de atrever a practicar el ‘Living la vida healthy’, ¿cuál sería un buen primer paso?
-Después una pausa, rompe- Es que quiero decirlo de manera que pienses, ¡coño!. Esto es un compromiso contigo mismo, así que pregúntate por qué no quieres comprometerte.

Ante la duda, sí. Yo creo que es lo que hay que hacer, experimentarlo. Ven sin creértelo, y luego ya veremos.

¿Qué planes tienes en el horno?
Aii… ¡mis planes! Tengo varias cosas que me emocionan. Tengo muchas ganas de hacer los podscats, que los quiero hacer al estilo Rojomate, muy interactivo con ese toque de humor. Eso lo tengo haciéndose.

Pero hay una cosa que me apasiona por encima de todas las cosas y es el mundo de Youtube. Me apetece todo porque rompo mis propias barreras, que son mostrarme delante de una cámara, cuando solo queremos mostrarnos cuando estamos en nuestro mejor momento. Quiero que la gente me escriba porque se siente identificada conmigo, por una emoción, por el peso,..lo que sea. Yo lo veo como un reality. Que sea mi proceso de pérdida de peso real, pero me faltan cojones- Experimenta, le digo entre risas, tal como me acababa de contar. Quiero que sea la verdad contada en clave de humor.  

www.rojomate.com