Reducir desperdicios: el gran reto de las fábricas de alimentos

Mientras el hambre en el mundo no cesa de aumentar y las consecuencias del cambio climático cada vez son más evidentes, por cada 35 toneladas de comida que se producen, una se echa a perder.

Investigadores de la universidad de Brunel y Ghent han colaborado para estudiar los métodos de producción de unas 47 fábricas de alimentos en Bélgica para descubrir cuándo y por qué se malgastan tantos alimentos. Errores humanos fruto de una falta de formación específica suponen casi un 11% del desperdicio, cambios de producción en las cadenas de fabricación suponen un 13%, un 8,7% de la producción se echa a perder por defectos, mientras que un 6,4% del desperdicio es fruto de cambios en contratos y pedidos. Para producir alimentos se utiliza terreno y agua, su malgasto contribuye al cambio climático cuyos efectos ya se están dejando notar. Además, el número de personas que padecen hambre en el mundo no deja de aumentar y alcanzó los 821 millones en 2017, es decir una de cada nueve personas, según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018 de Naciones Unidas. 

Dr, Manoj Dora, profesor y director de proyectos colaborativos de la universidad de Brunel, asegura que el desperdicio en las fábricas es un fenómeno completamente reversible, pero necesita de una mejor gestión y para ello el primer paso es admitir que hay un problema. La mayoría de las empresas no eran conscientes de la cantidad de alimentos que malgastaban durante producción y el impacto en términos de beneficio que les suponía.

Los investigadores han recopilado información de empresas de todo tipo, desde compañías de platos preparados que producen 6300 toneladas de comida al año, a compañías de bebidas que producen 130,000 toneladas. Los productores se han sorprendido al conocer los resultados: por cada 35 toneladas que producen, una se echa a perder. El estudio también ha desvelado que las compañías pequeñas malgastan más alimentos que las grandes. La mayor parte del desperdicio se debe a errores humanos en las grandes, mientras que en las pequeñas son problemas relaciones con forma y tamaño del producto. Una mejor gestión reduciría considerablemente estos porcentajes. Esa mejora pasa por una formación adecuada de los empleados y la estandarización de los procedimientos que se llevan a cabo en las fábricas. Una mejora en la comunicación entre productores, proveedores y minoristas reduciría significativamente el malgasto de alimentos.