Quispe, nueva propuesta de tapeo peruano gourmet

Promete ser la nueva referencia madrileña en ceviches, niguiris y tiraditos y piscos de la ciudad.

Su nombre, Quispe, alude a uno de los apellidos más comunes en Perú y a la tradición que se busca transmitir en sus platos. El proyecto está dirigido por el limeño César Figari que, junto a su equipo, previamente establecidos en Formentera, presentan una propuesta que se define como tapeo de platos peruanos con un toque de fusión.

Ubicado en la calle Orellana, 1, del barrio de Chueca, “es un homenaje a la mezcla y a la diversidad cultural y gastronómicas del Perú”, según Figari. La cultura peruana es una fusión entre indígenas, europeos, asiáticos y africanos, que se refleja directamente en su gastronomía. Su cocina es considerada una de las mejores del mundo, sin embargo los restaurantes peruanos no han tenido el éxito que se esperaba en España, por lo que su fundador quiso ofrecer una alternativa más amigable a las propuestas tradicionales; el tapeo gourmet y pisco bar.

Su chef Alex Vargas, dividió el menú en tres partes: las tapas de autor, cocina fría y cocina caliente. En la cocina fría es donde se puede evidenciar la mezcla entre la comida japonesa y la peruana, pensadas para un tapeo rápido y servida en mesas altas, se ofrecen: ceviches, niguiris y tiraditos. En la cocina caliente se encuentran los platos más elaborados y tradicionales, se sirven en mesas bajas y se ofrece lo siguiente: el lomo salteado (siendo el plato más codiciado), lubina, arroz con mariscos, entre otros. El menú cierra con tres dulces muy originales: la criolla de chocolate y chocolate, el tres leches y el coulant de lúcuma, una fruta peruana.

En cuanto al bar, en la carta se encuentran 10 tipos diferentes de pisco además de cócteles clásicos (para los más convencionales), pero aseguran que van a llegar a los 25. También ofrecen versiones de los clásicos hechos con pisco, como el Bloody Mautas (Bloody Mary) y la Chicha Morada (sangría).

El restaurante cuenta con un ambiente social para un público internacional, la idea es que sea un destino gastronómico pero también un lugar donde se pueda ir a compartir y a pasar el rato en el pisco bar. El local ofrece un espacio lounge que le da un sentido acogedor, para que las personas se quieran quedar hasta la madrugada. En fin, es una nueva propuesta que promete buena comida, ambiente y tragos excepcionales, ¿Qué más se puede pedir?