Por qué Libros Mutantes quiere hacer historia

La Art Book Fair de la capital vuelve a La Casa Encendida del 21 al 23 de abril. Sus integrantes prometen diversión, pero también una lectura no solo visual. Un consejo: jamás subestiméis el intelecto de alguien que disfruta de un fuet tanto como de un buen fanzine.

Sabemos que ya se ha dicho que siempre quedará un hueco para el sector editorial en papel, a pesar de Internet. ¿Pero no tenéis la sensación de que vuestra labor, a veces, es como nadar a contracorriente, como rescatar algo que suena ya casi a coleccionismo?

Joana: yo no tengo esa sensación. Creo que, de hecho, en los últimos años ha surgido como una escena de autoedición y de publicaciones independientes. De libros de artista también. Y toda esta tendencia va un poco en contra de esa idea generalizada. Yo creo que es más bien lo contrario de lo que vosotros decís; estamos en un buen momento para el papel.

Silvia: la tendencia se centra en coleccionar publicaciones, pero no es la idea del coleccionismo antiguo, del de antes, en el que la gente solo quería libros de artista. Ahora es un rollo más para todo el mundo, porque en Libros Mutantes, por ejemplo, hay publicaciones desde tres euros hasta ochenta. Y no siempre son ediciones limitadas ¿sabes? Pero sí son ediciones que no se encuentran en los circuitos tradicionales de distribución. Entonces la idea de coleccionar, aparte del valor nostálgico del papel, se basa en que también hay un valor añadido en la compra, porque al final todos esos libros pueden a llegar a formar una librería que solo tendrás tú.

Joana: quería añadir una cosa. La gente que antes no podía acceder a los circuitos comerciales no tenía la posibilidad de distribuir sus libros. Ahora, a través de Internet, puede hacer sus ediciones y llegar directamente al consumidor.

Lo que planteáis es que Internet, digamos, es un medio para llegar al fin de siempre ¿no? Pero quizás muchos adolescentes os sigan viendo como a sus padres cuando van a comprar el periódico al quiosco, como unos anticuados.

Silvia: hombre, yo creo que esa es un poco la cuestión, es decir, el hacer atractivo este mundo a las generaciones más jóvenes. A ver, en el equipo de Libros Mutantes tenemos a gente que va desde los 25 hasta los 35 años. Al final todos nosotros hemos leído en papel, es lo que hay, pero la nueva apuesta es conseguir que los que vienen detrás también se aficionen a los libros, sin tener ese punto nostálgico que tenemos nosotros, que es lo que ha provocado el éxito de todo lo analógico en los últimos años ¿no? Y ahí, en ese punto, es donde empieza nuestra responsabilidad. En nosotros está el activar la curiosidad hacia los libros y mantenerla viva. Ahora hemos preparado varios proyectos para la infancia, y es interesante ver que hay creadores muy jóvenes haciendo publicaciones para niños, porque al final son ellos los que están acostumbrados a Internet y los que manejan sus códigos como nadie.

¿Qué es lo que ha hecho que la comida pueda tener cabida en una revista o en un libro? Y no hablamos de la comida como receta o como sujeto de Instagram, sino como experiencia estética, como símbolo, como idea.

Ricardo: la comida está de moda. Solo hace falta pasear por Madrid para darte cuenta del número de restaurantes de diseño que se están abriendo. Entonces es como un tema de bastante actualidad. Todo lo de las revistas consiste un poco en buscar una fórmula que no se haya inventado, y por eso se editan revistas de comida, revistas de plantas, incluso revistas de pollos, como la que vimos en Australia (se ríe). Y al final pues siempre vas a tener tu público, siempre va a haber frikis de algo, de cualquier tema. Y la comida es algo que, si eres medio normal, te atrae. Y si te gusta comer, te gusta comer bien.

Silvia: hay temas que han sido muy populares en los últimos años, y justamente coinciden con los temas de las revistas españolas que han triunfado en el mundo. Una revista como Apartamento que está imprimiendo 30.000 ejemplares, que es una tirada que de revista independiente tiene poco, al final ha dado con una formula muy antigua pero también muy actual. ¿Por qué es actual? Porque se centra en temas que muchos creativos están abordando ahora desde puntos de vista distintos. Además son temas mucho más populares que la fotografía, porque la comida es más transversal ¿no? Pero el secreto está en hablar de comida sin perder la creatividad y la experimentación. O sea, es un poco lo que hablábamos antes del coleccionismo, que igual que la gente colecciona plantas en sus casas, ahora colecciona revistas en las que creativos de todo el mundo utilizan las plantas para hablar de su forma de ver el arte, su forma de ver la fotografía. Y con la comida ha pasado un poco algo así.

Imaginaros que alguien nos está leyendo y quiere empezar su propio fanzine de comida. ¿Cuáles son los tópicos en los que no debería caer?

Silvia: hombre, el gran problema en el que estamos ahora es que muchísima gente se ha dedicado a hacer publicaciones visualmente muy potentes, pero con contenidos que a lo mejor no se han cuidado tanto. Ha habido un feed enorme de imágenes, como Tumblr, Pinterest y tal, y eso ha hecho que muchas revistas hayan dejado de lado las historias. Entonces para nosotros eso es súper importante. A la hora de seleccionar un proyecto, si no hay un acercamiento distinto al contenido, aunque la forma sea estéticamente impecable, nosotros lo descartamos. O sea, la cosa interesante de Fuet es que habla de comida, pero intenta elegir un corte un poco más transversal. Por ejemplo, el último número está dedicado a Internet, el anterior a política, etcétera. Y yo creo que la idea de una publicación independiente es, digamos, hacer que la gente piense. No se trata de hacer un recetario o una colección de imágenes bonitas, o una oda al kale. Tiene que haber algo más. Si tú estás editando una publicación sobre el café y te dedicas a explicarme cómo se prepara el mejor flat white en todas las ciudades del mundo, para mí lo que estás haciendo es un McDonald’s versión 2017.

Si en la moda se te ve el plumero cuando a la primera de cambio dices casual o desenfadado, ¿qué palabras deberían estar prohibidas en una publicación gastro?

Silvia: flat white, kale…

Ricardo: crujiente, cebolla caramelizada…

Silvia: y trampantojo. Esa palabra debería estar prohibida en el diccionario (se ríe).

Hoy celebráis de nuevo vuestra Art Book Fair, aquí, en La Casa Encendida, y a los frikis del tema editorial los tenéis ganados, así que no os preocupéis por su asistencia. Pero ahora dadnos tres razones que convenzan a todos los demás, que les hagan plantearse por qué deberían conocer el mundo de las publicaciones independientes.

Ricardo: lo guay de La Casa Encendida es que ya tenemos un público, aparte de los frikis que vienen, o bueno, los profesionales, por darles una categoría mejor (se ríe). Porque lo que pasa en las art book fairs de otros países de Europa es que están muy profesionalizadas. Aquí, al hacerlo en un centro de arte, viene gente con un perfil de todo tipo. Viene mucha gente que no sabe lo que es una publicación independiente, lo que es un fanzine, no sabe que hay tipos que están imprimiendo libros en su casa o que hay revistas de comida que se hacen entre cuatro personas.

Silvia: yo creo que también Libros Mutantes es como un plan de fin de semana. Hay muchísimas actividades. Y como decía Riqui, nuestra programación nunca ha estado pensada solo para profesionales. Este año inauguramos la sala Francia y habrá otra sala de lectura a disposición de todo el mundo, simplemente para acercarse y consultar las publicaciones, no para comprarlas. Tendremos un kids corner, una zona en la que las familias están invitadas a descubrir las publicaciones independientes para los más pequeños. Y también habrá encuentros con la música, con invitados internacionales. Entonces digamos que Libros Mutantes es un evento para los apasionados de la cultura, no solo para los apasionados de la lectura; claramente una cosa va con la otra. Pero digamos que en todos estos años también hemos estado trabajando mucho en quitar como esa idea casposa que tienen los eventos dedicados al libro. Queremos que al final sea una celebración, que la gente venga un rato a descubrir lo que se está haciendo. Yo creo que ver cómo hay tres o cuatro generaciones moviéndose, porque en Libros Mutantes hay gente vendiendo publicaciones desde los 20 hasta los 60 o 70 años, es increíble. Queremos demostrar que hay mucho movimiento en una época en la que se piensa que no hay dinero y nadie hace nada.

Entonces, para que quede claro, ¿prometéis que habrá un equilibrio entre forma y contenido?

Silvia: sí, digamos que en la edición de este año nos hemos ido un poco más hacia la teoría, porque creemos que después de tantos años ya nos podemos permitir dar un pasito más. O sea, durante muchos años, Libros Mutantes ha tenido como un carácter festivo, que va a mantener, pero también queríamos dar un apretón en el contenido, porque nos siguen llegando propuestas interesantes a nivel visual, pero sigue habiendo poca convergencia entre imagen y texto. También hemos traído varias editoriales extranjeras que ya están trabajando en ese terreno, entre otras cosas para que a nivel nacional haya el mensaje de “oye, necesitamos algo más que un diseño bonito”. Claramente sigue habiendo mucha gente que edita fanzines y seguiremos incluyéndolos en nuestra programación. Siempre habrá un sitio para ellos, porque me parece fascinante que el fanzine sea un medio que haya sobrevivido desde los 50 hasta ahora, y que la gente siga pensando que la mejor forma de difundir sus ideas sea unas fotocopias grapadas. Eso siempre lo respetaremos.


 



Libros Mutantes
21, 22 y 23 de abril en La Casa Encendida (Madrid)