Pepi de Boissieu, la comida como herramienta de comunicación

Ni cocina ni hace estilismo culinario. Esta directora de arte utiliza la cocina para crear experiencias que invitan a la reflexión a través de la comida.

Estudió Dirección de Arte y Escenografía, pero fue trabajando con el artista Antoni Miralda cuando Pepi de Boissieu fusionó esta formación con su otra pasión: la gastronomía. Ahora diseña acciones para grandes marcas con la cocina como eje central y juega con los alimentos como medio de expresión. Charlamos con ella sobre su proceso creativo y algunos de sus proyectos.

¿Quién es Pepi de Boissieu y qué es lo que hace su estudio creativo?

Soy una directora de arte que ha decidido unir el mundo visual con la comida. En el estudio básicamente concebimos ideas, proyectos de arte y eventos que construyen narrativas contemporáneas a través de la comida. Es nuestra manera de comunicar y de contar historias.

Creemos que la comida es una cápsula de contenido tan potente como infinita porque desde ella se puede abordar temas tan diversos como la política, la botánica, la historia, el diseño, la sostenibilidad, el arte, etcétera.

¿Cómo surge la idea de utilizar la comida como una herramienta de comunicación y expresión?

Surgió en el momento en que después de hacer mis estudios en Dirección de Arte y Escenografía, abrí un restaurante en Brasil de comida mediterránea. Al regresar a Barcelona conocí a Antoni Miralda, un gran artista que desde los inicios de su carrera en los 70’s trabaja con la comida como medio de expresión.

Con Miralda, llevé adelante el espacio de Food Cultura, dedicado a exponer todo lo que ocurría en el momento con comida y cultura. Poco a poco fue surgiendo la idea de abrir mi propio estudio y crear proyectos a medida, sea para clientes comerciales como para instituciones culturales.

¿Cuál es vuestro proceso creativo para diseñar las diferentes acciones que organizáis?

Trabajo primero en el briefing, a veces hay uno, pero a veces no y hay que hacerlo o inventarlo. Del briefing y del entendimiento de lo que se quiere busco un concepto. A partir de aquí trabajo equitativamente en la comida en sí misma y en la propuesta visual, que vayan de la mano, pero sobre todo que sea coherente con el concepto.

En ‘Table Waltz’ un lienzo en blanco y la falta de cubiertos terminó siendo casi una obra de arte. ¿Estamos muy condicionados socialmente en nuestra forma de comer?

Diría que cada sociedad y cada cultura come de una manera diferente y muchas veces no somos conscientes de esto. Hay mil maneras de comer! Estamos más condicionados por conceptos que nacen de sociedades específicas como por ejemplo “los modales en la mesa”.

¿Jugar con la comida es una falta de educación?

Para mí no, pero reconozco que fui educada de una manera que me hizo creer que si. Entiendo por jugar con la comida otra cosa que no es jugar para tirar evidentemente; jugar puede ser comer con las manos, o armar formas.

¿De dónde surge la inspiración para crear estos proyectos?¿Cuáles son tus referentes?

Mis referentes son antes que nada la naturaleza misma y otras culturas, viajar, mantener una infinita curiosidad. Pero también mis referentes son las personas, una buena conversación puede ser tan estimulante como leer un buen libro.

¿Hay algún alimento base que casi siempre esté presente en tu trabajo?

El pan, que nunca falte el pan.

¿Qué marca las tendencias en alimentación?

El momento que atravesamos ahora mismo es de un despertar saludable como nunca antes. Creo que muchas de las tendencias que hay hoy en día viene dado por esto. La idea que los alimentos y los superalimentos te curan, que ciertas grasas son mejores que otras, que el gluten es pésimo, etc. Y creo que muchas de estas tendencias son casi en su mayoría ridículas.

No te puedes curar a base de 20 zumos verdes por día porque sería un desbalance, el aguacate se puso tan de moda y por eso hay tanta demanda que ahora en Mexico (uno de los mayores exportadores) la llaman “la fruta de la sangre” porque se crearon guerrillas entre los productores de aguacates. También el gluten, por ejemplo, es bueno y solo que hay que saber consumirlo. Estamos creando una industria enorme de “gluten free” que se está beneficiando muchísimo de esta tendencia y seguramente sea quien la esté ayudando a potenciarse.

¿Hay alguna experiencia de las que has organizado que por algún motivo te haya marcado?

Uno de los proyectos que más disfruté fue el de “Les Aliments Refusés”. Se trata de una instalación que hice para Matadero Madrid que hablaba sobre la colonización de ciertos productos de la tierra que fueron prohibidos durante las colonias y como ahora se han convertido en súper alimentos como la quinoa, el amaranto y la maca. Me ha marcado mucho porque fue entender a través de una exhaustiva investigación que realmente todo lo que comemos tiene una historia y cómo esa historia marca nuestro presente. Como somos dueños de votos a la hora de consumir y que realmente podemos generar un cambio si prestamos más atención.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Estoy trabajando ahora en un nuevo proyecto para Hermès y también investigando para una expo que me han invitado a hacer en una galería en San Pablo, Brasil que me hace muchísima ilusión.

Pepi de Boissieu