María Orosa: la heroína de guerra filipina que inventó el Kétchup de plátano

Conocemos la historia que hay detrás de una salsa típica de la gastronomía filipina con la que su creadora salvó miles de vidas.

Aunque quizá nunca hayas oído hablar sobre ella y la combinación de sabores te resulte de lo más estrambótica, el Kétchup de plátano es una salsa tanto o más común que el Kétchup de tomate en la gastronomía filipina. Platos tan típicos de la isla como el pollo frito filipino, o el tortang talong (una tortilla de berenjenas), son condimentados con esta curiosa salsa hecha a base de puré de plátano más los ingredientes básicos de la receta original como el vinagre, azúcar o especias.

Pero, ¿cómo apareció esta curiosa y desconocida receta? Dicen que la necesidad es la madre de la invención, y eso mismo es lo que ocurrió con este condimento inventado en Filipinas en el periodo de la Segunda Guerra Mundial. Para conocer las raíces del kétchup de plátano es necesario saber cómo era la vida y entorno de su creadora,  la farmacéutica e investigadora de alimentos María Orosa (1893-1945). María fue consciente de que durante el periodo bélico su país dependía de la importación por parte de países como Estados Unidos de ciertos alimentos como los tomates y por consiguiente el kétchup. Cuando la guerra estalló definitivamente, las importaciones se detuvieron y ante la necesidad, había que buscar alternativas. Tras trabajar como química en Washington, María Orosa regresa en 1922 a su Filipinas natal para revolucionar la tecnología alimentaria bajo la meta de hacer que su país fuera más autosuficiente y sostenible a través del estudio de alimentos nativos y las técnicas de conservación para ayudar a los más necesitados.

De modo que el kétchup de plátano nace como respuesta a una necesidad, se sustituyó un producto escaso como era el tomate por el plátano,un fruto muy abundante y nativo de la isla filipina. El color era un amarillo pardusco propio del plátano que no resultaba muy atractivo por lo que se decidió añadir un toque de colorante rojo que hacía esta receta más verosímil a la original.

La labor de María no quedó ahí, sino que protagonizaría otra serie de descubrimientos clave como el Soyalac, un producto de soja en polvo tan rico en proteínas y nutrientes que permitía alimentar a miles de familias filipinas empobrecidas durante la guerra, así como el Darak, un derivado del arroz rico en vitamina B,A,D y E que prevenía numerosas enfermedades de la época. Con estos avances, la científica, activista y humanitaria pasaría a convertirse en  toda una heroína de guerra  y no solo por estas creaciones, sino porque además se cree que ideó un sistema para suministrar estos «superalimentos» a los guerrilleros e internos de los campos de concentración japoneses de forma ilegal para ayudar a combatir la mala salubridad y la desnutrición que allí se sufría.

En definitiva, todas sus creaciones han perdurado en el tiempo y forman parte de la cultura culinaria filipina, pero sin lugar a duda, es el kétchup de plátano la creación más querida de María. Desde que se comercializara en masa en el año 1942 por Magdalo V.Francisco, esta salsa es a día de hoy más popular en la isla que la original debido a su peculiar sabor y su reducido precio.