Maitane Alonso ha diseñado una máquina que prolonga la vida útil de los alimentos

Por ello, esta estudiante de Medicina de 18 años, ha recibido un premio del MIT y también ha despertado el interés de la NASA

Con tan solo dieciocho años, Maitane Alonso Monasterio (Bilbao, 2001), una estudiante de medicina de la Universidad del País Vasco (UPV) que pretende dedicarse a la investigación en oncología, ha sido premiada por inventar una máquina que conserva alimentos por el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) con el primer premio en Sostenibilidad y el segundo en Microbiología en el certamen más importante del mundo de ciencia y tecnología, por lo que además, pondrán su nombre a un asteroide.

Este tremendo reconocimiento está más que justificado, ya que esta máquina llamada ‘embalaje con aire tratado’ permite el almacenaje y mantenimiento de alimentos durante un periodo de tiempo mucho más largo de lo normal, combatiendo ese gran problema que supone el desperdicio de alimentos tanto a nivel doméstico como global.

Sin embargo, no es esta la única finalidad, sino que, tal y como declaraba la propia Maitane en el proyecto presentado por la Fundación Inspiring Girls que trabaja para aumentar la autoestima y ambición profesional de las niñas en ámbitos como como la tecnología, la economía, el cuidado del medio ambiente y el reciclaje, la robótica o la programación, esta máquina tiene ventajas a otros niveles:

  • Sostenibles: ya que se reduciría de forma masiva el uso de plástico en todas las casas.
  • Sanitarias: el uso de productos químicos que pueden tener efectos perjudiciales para la salud se verían reducidos, en especial el cáncer.
  • Económicas: el disminuir ese desperdicio de alimentos supondría un impacto económico y un ahorro mensual en todas las casas.

Como todo en la ciencia, surge de una pequeña casualidad, ya que con tan solo dieciséis años, la bilbaína, que llevaba tiempo preocupada e indignada por el desperdicio de alimentos en su propia casa, fue consciente de que este problema estaba globalizado y comenzó a investigar para combatirlo.  “Mi casualidad fue mi hermano, que es futbolista. Un día después de entrenar se dejó sus playeras al lado de un generador que teníamos en casa, que emitía descargar eléctricas, y yo lo que observé fue que el olor de las playeras había desaparecido. Empecé a darle vueltas, y lo que vi es que el olor estaba causado por microorganismos, entonces estábamos matando a los microorganismos y vi que esto aplicado a la industria alimentaria podría conservar la comida más tiempo”, cuenta Maitane a Efeminista en el evento de Inspirin Girls.

Esta noticia no deja indiferente a nadie, pero para más inri, saca a relucir otros problemas vigentes como la falta de apoyo económico a los jóvenes investigadores que impiden el desarrollo de proyectos brillantes así como los obstáculos que la ciencia pone a las mujeres y que afirma haber vivido en sus propias carnes.

A pesar de haber contado tan solo con la ayuda económica de sus padres, un par de empresas que confiaron en ella y en los últimos dos años el Ayuntamiento de su pueblo, Maitane no dejó de lado su inquietud y ha logrado sacar adelante un proyecto que pretende compaginar con su investigación en oncología demostrando que las jóvenes investigadoras tienen mucho que aportar al mundo de la ciencia, por lo que, tal y como ella misma afirma: “A las mujeres no hay que allanarles el camino, simplemente hay que quitarles todos los obstáculos que les ponemos”.