Los trastos de cocina más guays del mundo

Si yo tuviera que hacer una lista de bodas, sin duda este sería un top de los cacharros que me encantaría tener, pero que nunca me compraría por voluntad propia. Ya me imagino lo bien que lucirían en mi pequeña cocina todas estas máquinas retrofuturistas salidas de la Teletienda, casi a modo de museo porque sinceramente, todos sabemos cuantas veces las usaría: una sola vez.

¿Te gustan los donuts? Hay varias versiones… la auténtica es la “Dough-Nu-Matic”, aunque hay una más barata que se llama “Donut Factory”. Con esta preciosidad podrás hacer donuts caseros cada 90 segundos… sólo tienes que hacer la masa, ponerla en el embudo y esperar. Aquí arriba la podéis ver en funcionamiento y el resultado, realmente, decepciona un poco. Cuesta unos 90€

Cada vez que invito a amigos a comer “sushi casero” a casa, todo el mundo sabe que lo compro en el japonés de la esquina. Pero con esta máquina y su alucinante anuncio, hasta a mi me entrarán ganas de enrollar sushi. Con el Perfect Roll, además de hacer makis o california rolls, puedes hacer rollitos de lo que te de la gana. El original es de la marca Leifheit y cuesta menos de 10€

Aquí va otro de Sushi para torpes. El Sushi Bazooka es una jeringuilla gigante que bien podría ser usada para hacer morcillas, chorizos ¡y fuet!, pero que tiene como finalidad hacer unos churros de arroz rellenos de lo que quieras. Eso sí, tienes que preparar arroz con textura de hormigón para que funcione. Cuesta unos $20 más gastos de envío.

Con este cacharrito que mi madre cogería para rallar el queso, se supone que salen pollos y pavos más jugosos y menos grasientos. Con este “asador vertical”, sólo tienes que empalar el pollo, llenarlo de hierbas, especias o zumo de limón para que el pollo salga jugoso y meterlo en el horno. Cuesta unos 25€ y a partir de ahora lloraré cada vez que alguien cocine un pollo simplemente en una bandeja.

Esta maravilla pro-colesterol también sale de la teletienda y sirve para hacer tortillas con forma de ¿pene? sin tener que manchar una sartén. El funcionamiento es simple: enciendes la Rollie Eggmaster, cascas un par de huevos y en unos minutos, podrás sacar tu tortipolo con un palillo de pinchitos, que no sabemos si viene incluido con el aparato. Cuesta 24 euros

Cuando era niño, siempre quise el Choconova, pero mi madre me compró uno para hacer figuras de escayola. ¡Yo lo que quería era comer! Nunca me podría haber imaginado que los niños de hoy en día pueden hasta fabricar su propio algodón de azúcar, aunque no se dónde comprarán los polvos cuando se les acaben las muestras que trae la máquina. El video es felicidad.

Texto de Edu García