Los huertos urbanos: pros y un contra

Razones como la sostenibilidad y el autoconsumo han propiciado que en España hayan crecido más de 14.000 plantaciones dentro de las ciudades en menos de veinte años.

En la era de la comida real, de la lectura de los ingredientes, del amor por el campo y lo que brota de él, nacen los huertos urbanos. Unos lugares donde experimentar el trabajo de antaño y del que crecen sabores de antes, olores de nuestros abuelos y colores vivos de las hortalizas de temporada.

Razones como la sostenibilidad y el autoconsumo han promovido la extensión de los huertos dentro de las ciudades. Gracias al estudio dirigido por Gregorio Ballesteros, podemos saber que en España se han creado más de catorce mil parcelas de cosecha urbana en menos de veinte años. La mayoría de ellos se suelen situar en parcelas abandonadas y solares públicos de los barrios de las grandes urbes. Con ello se quiere fomentar las actividades comunales así como ser el pulmón verde de las zonas de viviendas.

Empresas como Ecoembes han aprovechado esta oportunidad para lanzar su proyecto Huertos de Biodiversidad junto a Global Nature. Consiste en un plan que promueve colaboraciones entre centros educativos y de educación ambiental de Castilla La Mancha, El Hierro y la Comunidad Valenciana así como recuperar la biodiversidad agrícola amenazada de esas zonas con el objetivo de formar a los jóvenes en áreas como el reciclaje, la materia y la energía.

Si bien es cierto que lo bueno supera a lo negativo, no podemos olvidar que estos huertos están dentro de las ciudades y eso significa que están más cerca de la contaminación características de urbes como Madrid. Es más, un estudio de la Universidad de Bolonia, asegura que los productos cultivados en las ciudades contienen mayores niveles de metales pesados debido a su cercanía a las carreteras, industrias o ferrocarriles.

Conociendo lo bueno y lo malo… ¿Qué crees? Huertos urbano ¿sí o no?