@LauraPonts: “Ni fotógrafa, ni estilista”

Desde su tienda de embutidos, la autora del libro “Arte foodie” nos cuenta cómo es su vida entre mercados y fotografías.

Si por algo nos caracterizamos como especie es por nuestro instinto por crear y construir. Por hacer. Y pese a la fiebre por diplomas y credenciales que seguimos padeciendo en nuestro país, para inventar e ilusionar, para asombrar e imaginar, no existe título posible. No existe el grado en construcción de castillos de arena, el inventor de la rueda en ningún caso fue un ingeniero, y uno de los arquitectos más conocidos de hoy, el japonés Tadao Ando, nunca recibió formación académica en la materia. ¿Y acaso esto resta valor a su trabajo?¿hasta qué punto título es sinónimo de conocimiento e interés?

En el currículum de Laura López seguramente no encontraremos formación alguna en fotografía, color o composición, pero una vez visto su trabajo, ¿qué más es necesario saber? Apasionada del buen comer y galardonada con el mejor Instagram de España en 2015, se resiste a ser tratada de fotógrafa o estilista gastronómica. Discrepamos.

¿Laura López o @LauraPonts?

En redes soy @lauraponts, pero mi nombre es Laura López. Ponts es el nombre del pueblo en el que vivo, en Lleida.

Estudié cocina en la escuela Hofmann de Barcelona, y he trabajado en diferentes restaurantes de Barcelona y París. Desde hace ya algunos años trabajo en la que es mi casa, una tienda familiar de embutidos artesanales con más de cien años de historia, Cansaladeria Vilalta. Aquí además de vender embutidos, preparamos comidas todos los días de la semana.

Como ves, el gusto por la gastronomía me viene desde niña. A los tres años ya comía de todo, y siempre me ha gustado viajar por mercados y restaurantes. Es mi pasión: comer, saborear, aprender de distintas culturas.

 

¿Cómo empezaste a compartir tus fotos con motivos gastronómicos?¿Cómo surgió esa necesidad?

Abrí mi cuenta de Instagram hace ya cuatro años, y fue casi sin querer. Mis amigos fueron los que me insistieron y quienes me enseñaron a usarla. He de confesar que al principio a mi me parecía una tontería, ya ves… ¡Y ahora ya vivo de eso! (risas).

Empecé a colgar fotos mías, de mercados a los que iba, de mi tienda… y gustaban. Así que comencé a perfeccionar mi técnica, y todo sin tener ninguna idea de fotografía. Todo era en casa y con mi iPhone, como lo sigue siendo ahora. No soy ni fotógrafa, ni estilista, solo hago algo que me gusta. Un hobby que me ha llevado a vivir momentos y sorpresas increíbles.

¿Todos los platos que fotografías están preparados por ti?

Desde que compré un montón de material, puertas y pizarras, lo hago yo todo, el 100% de lo que se ve. Siempre cosas sencillas, porque solo tengo dos horas al día para trabajar en las fotografías. Mi lugar preferido para preparar “la mesa” es el suelo de mi cocina, cerca de la puerta de la terraza y donde tengo una fantástica luz natural. Lo preparo todo, lo decoro y me pongo a echar fotos.

 

¿Te sientes más cerca de lo gastronómico o de la fotografía?

No sabría que decirte porque me encanta cocinar, comer lo que más, y ahora por supuesto fotografiar me apasiona.

En tu cuenta subes alrededor de tres fotografías diarias, más las que realizas para otras empresas. ¿Una rutina absorbente?

Bueno ahora ya solo subo de una a dos fotos al día, porque no tengo tiempo para más.

Lo cierto es que la vida me ha cambiado, y mucho. No paro. Hay días en los que voy un poco agobiada, agobiada pero feliz. En este tiempo he podido conocer a mucha gente y tener la oportunidad de viajar mucho, y la he aprovechado. Gané el premio al mejor Instagram de España en 2015 y he escrito mi propio libro gracias a la editorial Planeta, ArteFoodie.

También he tenido la oportunidad de colaborar con varias marcas y empresas, y actualmente llevo las redes sociales de dos restaurantes con estrella Michelin, Can Jubany y Els Tinars. Me encargo de hacer las fotografías cada semana y subirlas a sus diferentes perfiles en redes sociales.

He salido en televisión, radio, revistas y periódicos, ahora vosotros me entrevistáis y la gente flipa bastante con todo esto, porque soy una chica de lo más normal. Repito que no soy ni fotógrafa ni estilista, pero bueno, gusta lo que hago.

 

¿Cómo surgió la idea de escribir “Arte Foodie”?

Me llamaron de la Editorial Planeta diciéndome que sería una buena idea hacer el libro. Yo al principio ni me lo creía, y cuando vi que el día de la presentación éramos más de 350 personas fue increíble. Un día realmente inolvidable.

El libro está compuesto principalmente por recetas y por mis restaurantes y hoteles preferidos, no únicamente de fotografías. Yo no tengo un blog, y suelo recibir varios emails al día de gente con curiosidad sobre mí y acerca de lo que hago, así que era una bonita manera de dar a conocer parte de mis gustos e intereses.

Es un libro sencillo y fácil de leer. En él quería contar que con muchas ganas, trabajo y no parando nunca, todo el mundo puede hacer lo mismo que yo hago, y conseguirlo.

¿Qué es lo que necesitas para realizar uno de tus increíbles bodegones?

Necesito un buen fondo, preferiblemente rústico y con un toque antiguo. Buena luz y un buen producto. Si es posible hay que contar con elementos de mucho color que llamen la atención, como frutas y verduras.

Con más de 2.000 fotografías ya subidas, ¿cuál de ellas recuerdas con especial detalle?

No tengo ninguna fotografía preferida, todas tienen algo especial para mi. Aunque si tuviera que elegir una, seguramente sería alguna donde apareciese una tarta de fresas con chocolate, ¡son mi debilidad! (risas).

 

¿Estudias las composiciones antes de realizarlas? ¿O todo surge de una manera más natural?

Las composiciones surgen media hora antes de irme del trabajo, así que no hay tiempo para pensar. Cuando estoy en el suelo lo dispongo todo y que salga como tenga que salir. Todo es muy natural.

¿Existe algún ingrediente que añadas a tus fotografías y con el que pienses, “con este nunca fallo”?

La pasta, el arroz, unas tostadas… me encanta utilizarlos y gustan mucho. La fruta, el aguacate y las frambuesas también, nunca fallan en una fotografía.

¿Cuál crees que es la razón por la que tus fotografías gustan tanto?

Gustan porque hay mucha, mucha comida (risas). Las fotografías tienen una estética muy cargada, y eso se lo debo a la tienda. Yo no podría comprar tanta cantidad de comida cada día. Quiero creer que también gustan porque las hago con mucho cariño, poniendo especial atención en los detalles.

 

En la época de los filtros automáticos, ¿a favor o en contra?

Luz natural siempre. Filtros solo alguno, y cuando no hay luz, pero no me gustan. Estropean el color de los alimentos y de la comida.

¿Cuáles son tus futuros proyectos?

Cada día es más la gente que contacta conmigo, y ahora mismo ando liadísima con mucho trabajo de fotografía. Sobre mis nuevos proyectos todavía no puedo contar nada, pero cuando lleguen seréis los primeros en enteraros. Promesa.

Mientras tanto no dejaré cada día de subir mis fotografías a Instagram, desde donde seguiré contándoos todo lo bueno y las cosas bonitas que me pasen. Espero este año poder viajar mucho más y compartir un montón de fotos desde lejos de casa, que una de las cosas que más me gustan es hacer composiciones con los desayunos de los hoteles.

Laura López
@laurapontsArte Foodie