La «dieta planetaria», un plan para combatir la mala alimentación y el cambio climático

Expertos en nutrición, agricultura y cambio climático desvelan una dieta que disminuye el consumo de azúcares y carne roja con el objetivo de salvar vidas, alimentar a millones de personas y minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero.

No son ninguna novedad los efectos negativos que suponen para el medio ambiente problemas como el desperdicio de alimentos, así como tampoco lo es la desnutrición, el hambre o la mala alimentación que sufre la población a nivel mundial. Sin embargo, estudios recientes y especializados han descubierto causas, efectos y soluciones de lo más novedosas ante estos problemas, como la denominada “dieta planetaria”, un plan alimenticio que todos y cada uno de nosotros deberíamos conocer.

Los datos recogidos el pasado 2018 `por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirman que más de 820 millones de personas pasan hambre en el mundo y cerca de 8 millones y medio no tienen una alimentación segura. A un tercio de la población se le ha diagnosticado déficit de vitaminas, a dos mil millones sobrepeso y a unos seiscientos millones obesidad. Por otra parte, alrededor de 1.300 millones de toneladas de comida se desperdician cada año lo cual supone entre el 8 y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el ser humano.

Ante estas problemáticas, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) resalta la necesidad de actuar sobre el sector agrícola pero también se apunta a la responsabilidad individual de cada uno de nosotros, proponiendo como solución urgente un cambio de nuestro modelo alimentario que además de beneficiar al planeta, ayudaría a combatir el hambre y la mala alimentación que tiene efectos altamente perjudiciales para la salud.

Siguiendo esta idea, a comienzos de este mismo año un grupo de 37 científicos y expertos de todo el mundo en nutrición, agricultura y cambio climático sacaban a la luz el resultado de más tres años de investigación en un artículo para la revista científica The Lancet. Bajo el título ‘Comida en el Antropoceno: dietas para un sistema alimenticio sostenible’, los expertos exponen un estudio que va a conseguir un alcance y repercusión que no se había conocido hasta el momento.

Con un objetivo muy claro, presentar una dieta que sirviese de base para alimentar a un mayor número de personas y que a su vez minimizara las emisiones de gases perjudiciales para el cambio climático, los expertos proponen la denominada “dieta planetaria”, la cual se basa principalmente en reorientar nuestra dieta diaria hacia una en la que tenga más protagonismo los productos de origen vegetal (en cuya producción se requiera además un menor uso de la tierra y del agua como legumbres o cereales) y se reduzca el consumo de carne roja, como mínimo, a una porción semanal.

La reducción del uso de carne es primordial, llegando a plantear incluso la posibilidad de eliminarla en su totalidad a través de una alimentación casi vegetariana o ‘flexitariana’, es decir, seguir una dieta basada en alimentos de origen vegetal pero sin llegar a excluir los productos de origen animal. Este cambio de alimentación, según expone la investigación y en línea con estudios previos de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), reduciría los casos de enfermedades cardíacas, diabetes o cáncer, y por otra parte, según la propia FAO, propiciaría un uso más sostenible de la tierra reduciendo las emisiones de carbono a la atmósfera.

Esta dieta no elimina completamente la carne ni los productos lácteos, pero si supone que se reduzca el consumo de azúcares y carne roja en un 50%. La tarea no es fácil, a pesar de que gran parte de la comunidad científica internacional se muestre a favor, hay frentes en contra. Algunos expertos en nutrición han señalado que este tipo de dietas conllevaría unas carencias nutricionales notables así como profesionales del sector ganadero la tachan de “conspiración” a favor de otros sectores.

Para que la “dieta planetaria” se convierta una realidad es necesario un consenso global en el que intervendrían factores más complejos como el papel de los gobiernos o los intereses económicos, y lamentablemente, estos parámetros están por encima de los medioambientales o de salud.

A pesar de que esta dieta tenga ese tono utópico, la investigación ha conseguido  abrir una dimensión nueva sobre el tema, más allá del complejo debate que concierne a si comer carne es legítimo o no, emprendiendo una reflexión y debate económico, de salud y ecológico decisivos sobre si la carne podría desaparecer en su totalidad de nuestras mesas, o quizá no.