La Cocina de Carolina: entre fuet con chocolate y polvo de baobab

Hablamos con Carolina Ferrer, autora de uno de los blogs gastronómicos con más seguidores y gran amante de la experimentación con texturas y sabores.

Carolina Ferrer (@carolina_ferrer_) sabía desde niña que su vida iría ligada a platos, hornillos y fogones. Y que su mirada, curiosa y diestra, no encontraría sitio mejor que tras la lente de una cámara, el lugar desde el que Carolina nos hace participes de todo cuanto pasa en su cocina.

Autora de uno de los blogs gastronómicos más importantes de nuestro país, “La Cocina de Carolina”, hablamos con ella de como ha sido su camino. De sus gustos y debilidades, de su infancia, de su papel como madre y de sus facetas como cocinera y fotógrafa gastronómica.

Empecemos picando algo, ¿qué nos prepararías con un Fuet?

Una de las mejores cosas que hay en la vida es un bocata de Fuet, pero claro, seguro que ya os han preparado cientos de ellos. Así que voy a ser original y os voy a confesar lo que hacía de pequeña, y era ponerme el Fuet dentro del bocadillo de Nocilla. ¡Sí, así tal cual! (risas). Si sois de los que os gusta el pan con chocolate, aceite y sal, os aconsejo que lo probéis.

Y ahora, dejando a un lado las porquerías, os prepararía una pizza con base de quinoa y con alcachofas, Fuet, tomate concasse y vinagreta de manzana.

Menuda receta, hay que probarla cuanto antes. Estudiaste dirección hotelera, ¿la cocina ha sido accidente, casualidad, o meta?

La cocina ha sido mi pasión desde siempre. De niña en vez de jugar con muñecas hacía galletas y pasteles.

“Lemon pie” de romero.

¿Cuándo empezaste a compartir tus recetas?

Empecé con un blog de recetas para niños. Me aburría la papilla de verduras que el pediatra me recomendaba para mi hijo, y no quería que sufriera la tortura de no poder experimentar con ingredientes y texturas, así que fui adaptando recetas del mundo al gusto de un bebé de un año.

Para su primer cumpleaños hice un pastel de fondant con forma de pelota de fútbol. Me costó tanto hacerlo, que decidí apuntarme a un curso de repostería creativa. Fue justo en el boom de los pasteles de fondant, y en España había poca gente que supiera hacerlos, así que eso me ayudo a conseguir bastantes seguidores.

Luego ya me divorcié por completo del azúcar y la repostería basura, y llegué más o menos a donde estoy hoy. Haciendo postres saludables y experimentando con todo lo que se pone en mi camino y es comestible… bueno, con casi todo (risas).

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Parece que has conseguido cumplir el dicho, ¿es la solución para cambiar el “vivimos para trabajar” y convertirlo en ese “vivimos para vivir” que parecemos olvidar?

Sí, lo es. Yo trabajaba como directora de cuentas en una agencia de comunicación. Tenía un buen puesto, un buen sueldo y muy buenas compañeras de trabajo. Solo había un pero: no era libre.

Por más que me gustara mi trabajo, había algo que me bloqueaba. Sentía que podía dar más de mí, ¡y no me equivocaba! Estoy segura que todo el mundo puede hacer lo mismo, o al menos intentarlo. La verdad es que lo pasé muy mal durante un par de años. Había meses que no tenía para pagar el alquiler o el colegio de mi hijo, y otras veces no me llegaba ni para ir al supermercado. Hice cursos online de diseño gráfico, de programación web, de fotografía, de marketing digital… ¡quería aprender, aprender y aprender! No sabía bien a qué me iba a dedicar, pero lo que sí sabía era que estaba disfrutando como una loca, durmiendo pocas horas, separada y con un niño pequeño. Y al final mi tozudez y mi pasión me llevaron a poder vivir de lo que más me gusta, la fotografía y la cocina.

Solomillo Wellington de Carolina Ferrer.

Uno de los últimos platos que has compartido es un Solomillo Wellington preparado según la receta de Jamie Oliver. ¿Forma parte el chef de tus referentes habituales?¿A quién más incluiríamos en este club?

¡Me encanta Jamie Oliver! Aunque no suelo preparar muchas de sus recetas, sí suelo pasar horas hojeando sus libros de cocina. En cuanto a otros chefs que me gusten… ¡Buf! ¡Menuda pregunta!, hay tantos… Mis básicos son La Marquesa de Parabere, Julia Child, Ferran Adrià, José Andrés… pero la mayoría de veces suelen ser otros blogueros.

Aun recordamos el “incidente” de la paella de Jamie Oliver. ¿Error imperdonable o reinterpretación mal entendida?

Es tan fácil meterse con alguien. Yo creo que se le fue la olla bastante, pero tampoco creo que hubiera que quemarle en la hoguera. Además, por lo que he leído, hace 150 años a la paella se le echaba chorizo, y algunos chefs de renombre en España lo han hecho.

Odio la intolerancia, así que para mí es un ole para Jamie, y más cuando su paella no era una “paella valenciana”, sino paella a secas, cuya definición es “Plato de arroz seco, con carne, pescado, mariscos, legumbres, etc”, y ahí cabe casi cualquier cosa. Aquí que cada uno haga lo que le salga del coco.

Crumble de quinoa con manzana y frutos rojos.

Como tu misma cuentas en tu receta de “crumble” de quinoa con manzana y frutos rojos, los propios “crumbles” son una reinterpretación de los clásicos “pies” ingleses. ¿Deberíamos perderle algo de respeto a lo “tradicional” para dar rienda suelta a la imaginación?

¡Por supuesto! La tradición es maravillosa, pero debemos experimentar siempre. Sobre todo con las texturas y las combinaciones de sabores.

Ya hemos hablado de varios platos tradicionales de la cocina inglesa, y has compartido tus experiencias gastronómicas en países como Francia o México. ¿Fundamental viajar para cocinar?

Viajar es fundamental para todo, pero no es indispensable. ¿Sabías que Julio Verne apenas salió de su habitación? Fueron los libros y su imaginación los que le llevaron a recorrer cada rincón del planeta y a hablar de ellos en sus propios libros, convirtiéndose en ese gran compañero de aventuras de muchos de nosotros.

Bolas energéticas de dátiles con almendras y “chips” de kale y parmesano.

“Chips” de kale y bolas energéticas de dátiles y almendras, son tan solo algunas de tus recetas “para picar” sano. ¿Deberíamos obligarnos a sacar tiempo para escapar de lo precocinado?

Sí por favor, ¡con lo fácil que es cocinar sano! Mira, los chips de kale se preparan en un santiamén, y están espectaculares. Mi hijo se las come como patatas fritas.

Solo es cuestión de conocer, abrir la mente y poner un poquito de esfuerzo, sobre todo al principio. Luego uno se acostumbra a no picar porquerías. Eso sí, tampoco creo que haya que obsesionarse, que mi pan Bimbo con Nocilla y Fuet todavía sigue cayendo de vez en cuando (risas).

Martín Berasategui suele remarcar que no contamos con una educación alimenticia, y que debería incluirse dentro de los planes de estudio como una asignatura fundamental. Si sabemos que somos lo que comemos, ¿no tendríamos que tomarnos en serio esto de la alimentación?

Está en lo cierto. Siempre he procurado enseñar a mi hijo a comer de todo. Cuando tenía 6 meses le ponía fruta y verdura hervida para que experimentase, y ahora puede montarme una pataleta en el mercado si no le compro un brócoli. Escena 100% verídica frente a las miradas estupefactas de las dependientas (risas).

Pancakes de avena con mermelada de fresas.

Trufas rellenas de coco, pancakes de avena con mermelada de fresas y muffins de chía y quinoa. Y aun así te declaras poco golosa. ¿Ha conseguido cambiarte el tiempo?

(risas) Que yo sea poco golosa no significa que mis seguidores no lo sean. Hay veces que peco en las recetas que pongo, pero el 99% de las veces, aunque suene dulce, os aseguro que son totalmente saludables. Por ejemplo, los pancakes de avena son cero azúcar, nada, rien de rien. Sólo avena, claras de huevo, canela y ya. Y los muffins de chía y quinoa más de lo mismo, aunque sí llevan un poco de azúcar, procuro usar panela, que es el único azúcar no refinado.

Chía y quinoa. Y antes fue la soja. Siempre parece haber un nuevo alimento esperando para sorprendernos ¿Cuál ha sido tu último descubrimiento?

¡Pero si la quinoa ha estado ahí desde hace miles de años! En casa la tomamos desde hace muchísimo tiempo.

Mi último descubrimiento es el polvo de baobab, una fuente de bienestar natural que en África conocen desde hace siglos. Contiene 6 veces más vitamina C que las naranjas y 2 veces más calcio que la leche. 6 veces más potasio que los plátanos, 30 veces más fibra que la lechuga… y no sigo porque podría llenar toda la entrevista (risas).

Ensalada de primavera con quinoa roja y albaricoques.

Danos cuatro normas básicas para mejorar nuestras “gastrofotos”.

Muy simple. Fuera flash y fuera todos los focos “chungos”. Ponte al lado de una ventana, siempre con luz natural, no de noche, y sepárate del plato. Ahora sepárate más. Mucho más, y… ¡dispara!

¿Y para mejorar en la cocina?

Lo principal es que disfrutes comiendo. Dudo que alguien a quien no le guste comer, le pueda gustar cocinar. Y toca los ingredientes con tus manos. Huele, saborea, siéntelo de verdad. No te estreses. Ponte buena música de fondo, descorcha una botella de vino, y déjate llevar.

¿Qué nuevos proyectos tiene en mente Carolina Ferrer?

Uy, ¡no sé si decírtelos eh! (risas). Estoy organizando unos cursos de fotografía y cocina por todo el mundo, pero aún está todo muy verde. Y seguir cuidando de la familia, cocinándoles y mimándoles.

www.lacocinadecarolina.com

*Fotografías cortesía de Carolina Ferrer y Yago Bruna