Jack Honey, un plan inesperado

 

Así fue nuestra cita inesperada en el mismo cielo de Madrid:
JACK HONEY UNEXPECTED TABLE

 

En un ático increíble en plena plaza de Callao, y a 16 pisos de altura, tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia gastronómica única y que nos sacudió el frío de la noche con una calurosa bienvenida. Todos sabíamos que un momento así no se repetiría. Un espacio tan exclusivo como efímero, la cocina del equipo de Rooftop Smokehouse de Barcelona cocinando en Madrid para nosotros o el placer descubrir el singular y sorprendente sabor de Jack Honey, hicieron que la velada fuera irrepetible.

Quizá fue la cálida iluminación o tal vez el hecho de saber que era una ocasión especial e irrepetible la que Jack Daniels nos ofrecía lo que le otorgaba ese halo mágico. Y es que en el espacio, ambientado especialmente para la ocasión, nos reunimos gente con varias cosas en común, siendo la principal de ellas la pasión por los momentos alrededor de una mesa en buena compañía y con algo rico que beber y comer. Por eso, en seguida, a pesar de no conocernos, se generó un clima muy agradable y, sobre todo, expectante.


Fue visto y no visto. Nada más entrar por la puerta, dejabas el abrigo en el ropero y te sumergías de lleno en la experiencia. Tomabas entre las manos un vaso con hielo On the rocks de whiskey de Tenneessee, que con su aroma a miel conseguía templar cálidamente el cuerpo. Se trataba de Jack Honey, la versión más suave y equilibrada de la familia de Jack Daniel’s Tenneessee whiskey, además del trago perfecto para comenzar a aclimatarse.


Pronto estábamos todos charlando y antes de que pudiéramos pedir que nos rellenaran el vaso, el equipo de Rooftop Smokehouse comenzó a seducirnos con su especialización: un irresistible menú de ahumados. Trucha, paté de mejillones, jamón de magret de canard, pulpo con lentejas o pato laqueado fueron los platos salados que nos iban conquistando uno a uno y que comimos con entrega entre deliciosos tragos de Jack Honey & Lemonade, la combinación perfecta entre este whiskey dulce y la acidez del cítrico.



Estábamos llegando a los últimos platos y las sorpresas seguían sucediéndose una tras otra. Cuando llegó Laura Put a ponernos algo de musiquita parecía que la noche no podía ser más perfecta.

Sin embargo, de repente trajeron el postre y de nuevo todo cambió. El sabor era increíble y la textura indescriptible. Se trataba de un pudding acompañado de helado ahumado de laurel. Pero no era esa extraordinaria mezcla la que nos cautivó. Había algo más… preguntamos y tenía truco: estaba flambeado con Jack Honey.

A pesar de que haber sido una experiencia única que nunca más se volverá a repetir, todos los que participamos nos llevamos por un lado el recuerdo de haberla vivido rodeados de gente increíble, con la que bebimos, charlamos y comimos y, por otro, nuestra botella de Jack Honey para que en cualquier otro lugar vuelva a surgir la magia.

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Fotos: Yaco Neches