¿Se pasan algunos influencers foodie de la raya?

El chef Jorge Lorenzo lo tiene muy claro y se queja largo y tendido de ello en su cuenta de twitter.

En el mundo que vivimos, entregado por completo a las redes sociales, algunos tienden a publicar absolutamente todo lo que hacen, dicen, piensan, etc. Los influencers están a la orden del día y, aunque algunos no lo sepan, no sólo existen en el mundo de la moda. En la gastronomía podemos encontrar el mismo número de líderes de opinión, o incluso más, que en el ámbito de las pasarelas, las tendencias y la ropa.

Estos son conocidos como ‘influencers gastro‘. Van a un restaurante que sea cool y chic, con una decoración bonita y con una presentación de los platos espectacular. Hacen fotos a cada uno de los platos que degustan y, tras disfrutar de la cena, publican una foto en la red más seguida que es Instagram.


A través de este medio interactúan con sus miles de seguidores que al momento se convierten en fans de ese restaurante. Aparentemente, es un fenómeno que beneficia a ambas partes, tanto al restaurante como al instagramer, pero no todo es tan bonito como parece.

Jorge Lorenzo, propietario del restaurante Tapas 3.0 en Sevilla, denunciaba hace unos días vía Twitter las exigencias de una conocida influencer. La chica en cuestión y su representante exigían al cocinero cenar de forma gratuita y cobrar la cantidad de 100€ más el IVA por publicar una foto de la comida.

En una serie de tuits el chef se quejaba: “Esta vida es un continuo aprendizaje, en redes sociales más. Hoy, la representante de una blogger, youtuber, influencer me ha ofrecido… La posibilidad de que la fotógrafa personal y la influencer cenaran gratis en Tapas 3.0 por ser un local ‘cool y chic’. Ella colgaría 1 foto en Instagram , aquí me daría la posibilidad de elegir la comida con la que la agasajaríamos. Por todo este arduo trabajo, comer por la patilla, tener camareros, cocineros… trabajando para la influencer yo tendría que pagarles. 100€ más IVA, lo cual me llena de emoción pues contribuye con los impuestos. Eso sí, ni una mención a la comida, da igual que sea buena, mala o regular, y claro los que somos cocineros pues valoramos más. El servicio, bebida y comida que la decoración. Que quieran comer en tu casa sin pagar no me hace gracia, pero que ya vengan vendiéndote la moto de que esto me puede generar. Seguidores, visitas o al loro… INCLUSO CLIENTES REALES , pues me jode, para que nos vamos a engañar. Les importa una mierda lo que hagas, lo que cocines, como lo sirvas, que cartas de bebidas tengas, les importa una mierda tu negocio. Lo importante son las palabras GRATIS, COOL, CHIC Y SEGUIDORES. Y no, señores míos, mi equipo y yo nos dedicamos a cocinar, a servir mesas y en resumen al noble oficio de la Hostelería. En el cual, según mis 20 años de experiencia implica pagar por los servicios prestados. Así de fácil.”

Por lo visto, ante la negativa del restaurante de no pagar por un post en Instagram, muchos instagramers hacen críticas negativas del mismo en páginas como Tripadvisor o en sus propios perfiles, poniendo al establecimiento contra la cuerdas, adquiriendo una mala fama que no se merece.