La historia de la horchata, el oro líquido del verano

Es fácil asociar el sabor de una horchata bien fría a agradables momentos veraniegos pero seguramente no sabes que la limpieza y el secado de la chufa es un proceso que lleva 3 meses.

Aunque no se sabe con certeza si fue una importación árabe lo que sí es un hecho es que la chufa es un tubérculo que encuentra las condiciones más propicias para su cultivo en el templado clima mediterráneo de la Comunidad Valenciana. Cuenta la leyenda que fue Jaime I, rey de Aragón, quien bautizó esta bebida al replicar a una joven que le ofreció un vaso que “aquello no era leche, si no oro”. Sin embargo, hay constancia de que ya en las tumbas y sarcófagos egipcios se encontraron restos de este líquido y referencias de que civilizaciones como la persa y la árabe que ya hacían uso de sus propiedades digestivas y desinfectantes. La maceración de la chufa incluye un proceso de limpieza y maduración tras el cual se muele la chufa transformándola en una pasta de la que se extrae el zumo a través de unos filtros de la manera artesanal tradicional.

Las primeras horchaterías surgieron en torno al Mercado de Valencia y pronto se convirtieron en un lugar de reunión y disfrute en pleno siglo XIX. Reuniones familiares y de amigos, largas noches de verano, tardes de playa y piscina confirman que actualmente la horchata sigue siendo un símbolo de estos ratos de placer.

Y cuando pensamos en saciarnos con ella, la mayoría tenemos en mente a Chufi, la marca de horchata por excelencia, y sus tres variedades: la horchata Chufi original, con su receta más clásica; horchata Chufi Maestro Horchatero con el sabor más tradicional propio de las horchaterías y la horchata Chufi ligera, sin azúcares añadidos y con la mitad de calorías. ¿Quién no se ha despertado acalorado de la siesta y ha ido a la nevera a refrescarse con cualquiera de ellas?

Horchata Chufi