Fresas recubiertas de matcha

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Te contamos cómo preparar estas delicias con el té más codiciado del mundo

Okinawa, Japón, es conocido por ser uno de los lugares con más longevidad del mundo, y esto se atribuye en parte al consumo del té matcha. Para los que aún vivan ajenos a este brebaje de color verdino, sabed que proviene de una hoja entera de té verde que tras un proceso especial de cultivo, recolección y secado se muele y obtiene un polvo fino de alto contenido antioxidante y valor nutricional. Sus propiedades rozan casi lo milagroso: ayuda a perder peso, aumenta la concentración y la memoria, reduce el estrés y favorece a las defensas de nuestro organismo. Cada vez es más frecuente encontrarlo en platos dulces, y en este caso combinado con la acidez de las fresas y la suavidad del chocolate blanco, promete un alimento rico en sabores y colores vivos que bien podríamos comer sólo con la vista.

Su preparación es bastante sencilla. Basta con derretir el chocolate blanco con una cucharadita de té macha, aceite de coco virgen y una pizca de sal al baño maría. Cuando esté todo bien mezclado lo retiramos del fuego, sin parar de remover para evitar que el chocolate quede duro. El siguiente paso sería sumergir las fresas en nuestra mezcla y al retirarlas espolvorearlas con semillas de sésamo, para posteriormente dejarlas enfriar hasta que la cobertura quede consistente. Los más golosos pueden cambiar las semillas por chocolate con leche fundido o en fideos, y los más sencillos simplemente dejarlas estar con el intenso sabor del matcha. ¡Bon appétit!

vía Bonappetit.com