FOOD SEX ART: el recetario de los artistas hambrientos

Portada del libro ‘FOOD SEX ART: The Starving Artists’ Cookbook’

La galería neoyorquina Ryan Lee exhibe una cuidada selección de algunos de los platos preferidos de artistas como John Cage o Louis Bourgeois se cocinaban en los años 80.

A lo largo de los años, ‘FOOD SEX ART: The Starving Artists’ Cookbook (COMIDA SEXO ARTE: El Recetario de los Artistas Muertos de Hambre) se ha convertido en una pieza de coleccionistas, una recopilación y representación de lo que era la escena artística del East Village neoyorquino, a principio de los años 80. Ahora, la galería Ryan Lee realiza una cuidada selección, presentado 32 de los 160 trabajos que conformaban el proyecto, y que el espectador podrá contemplar en la Gran Manzana hasta el 10 de agosto.

Sopa de los Días, John Cage

Entre 1986 y 1991, Paul Lamarre y Melissa Wolf crearon un artístico recetario, movidos por la curiosidad sobre la dieta que seguirían otros artistas: “Estaba cocinando lo que yo llamaba ‘Judías y Cebollas del Artista Muerto de Hambre’, y me dije a mí mismo “qué aburrido estoy de esto…Me pregunto qué estarán cocinando otros artistas. Quiero sus recetas”, comenta Paul. El dúo de artistas, también conocido como EIDIA (Eveything I Do Is Art – Todo lo que hago es arte), recopiló recetas y grabó a varios artistas neoyorquinos cocinando. También viajaron a Europa, donde siguieron su peculiar cosecha culinaria en París, Colonia, Ámsterdam, Verona y Milán.

Tarta de Coco con crema de Plátano, Sophie Herxheimer

Consideraban que los artistas tenían esa capacidad para crear algo de la nada, por eso les dieron a cada uno un trozo de papel para que hicieran un boceto, y unas pequeñas tarjetas en las que escribirían sus recetas –que podían ser tanto real como imaginarias-. Lo de ponerlos delante de la cámara ayudaría un poco a desmitificar el rol del artista, y para algunos fue un auténtico reto.

Los espaguetis al más puro estilo estudiante de Marilyn Minter conviven con ‘Soup des Jours’ (Sopa de los días) de John Cage, los rabos de buey de Louis Bourgeois –que corta con el mismo instrumento que utiliza para sus esculturas- o la receta del mismo Paul Lamarre, que muestra cómo cocinar su propio cuerpo una vez muerto –el cerebro lo reserva como postre-.

Flashlight Jello, Deborah Davis

Pasta con Salsa de Tomate, Andrea Evans

Sashimi T.V. Dinner, Shigeko Kubota

Vitamina C explosionada, William Wegman