‘FOOD: Bigger than the plate’, la industria creativa contra el cambio climático

Una invitación a participar, probar y debatir. La exposición de V&A Museum de Londres, explora los experimentos actuales en cada etapa del sistema alimentario.

En los próximos 30 años, la población mundial será de unos 10 mil millones. Con este aumento masivo, la degradación climática en curso crecerá exponencialmente. Una de las causas más tangibles es la manera de alimentar a esta nueva masa de población, pues vamos a necesitar muchísima más comida en un periodo muy corto de tiempo. 

El reto está en lograr el equilibrio que evite la crisis humanitaria del hambre en el mundo y reducir al mínimo el daño ambiental causado por la producción, transporte, consumo y eliminación de todos esos nuevos alimentos que necesitaremos. En definitiva, es un problema que precisa de diseñadores.

«Hay poder en la comida», dice May Rosenthal Sloan, co-comisaria de ‘Food: bigger than the plate‘, una exposición inaugurada recientemente en el museo V&A de Londres. “Lo que hacemos todos los días tiene un gran potencial para que podamos llevar a cabo el cambio. La ubicuidad de la comida significa que si pensamos internacional y colectivamente, la comida nos permite dar forma al mundo, bocado a bocado «.

En lugar de censurar o sermonear al público que debate sobre los dilemas éticos y las implicaciones climáticas de comer carne, el programa V&A de May utiliza una variedad de exhibiciones experimentales para explorar lo que ella describe como el espíritu de colaboración de artistas, diseñadores, chefs, agricultores, científicos, activistas y comunidades locales que exploran lo que el mundo podría ser, a través de los alimentos.

Resaltan dos muestras que, en una celebración a su brillo como comisaria, se encuentran una frente a la otra como ejemplos principales de cómo se pueden usar los procesos de diseño para que los consumidores consideren el impacto de la cría industrial de animales.

Planetary Community Chicken’ es un proyecto del artista conceptual belga Koen Vanmechelen que trata sobre la lógica de la avicultura industrial. La pieza contempla el cruce de pollos de Vanmechelen con los de todo el mundo para mejorar los niveles de diversidad genética en la producción avícola a pequeña escala, enfatizando la importancia de la diversidad y la agricultura local a pequeña escala para la sostenibilidad a largo plazo en la industria cárnica.

El otro trabajo que destaca es el tierno, extraño y triste ‘Bare Bones’ de Nienke Hoogvliet. Muestra de manera simple y clara cómo los huesos de pollos de granja industrial producen una porcelana de hueso de calidad inferior, que se desmorona y se rompe. Es un recordatorio inquietante de los horrores del complejo industrial-agrícola, el sistema que significa que la mayoría de nosotros podemos, casi, pagar nuestros hábitos.

Otro punto a considerar en la lucha para alimentar al planeta de la manera más sostenible posible, es la manera en la que hacemos llegar los alimentos que hemos cultivado a la mesa. Para entender esto un poco mejor nos acompañan los diseñadores Johanna Seelemann y Bjorn Steinar. ‘Banana Story es una colección alternativa de etiquetas confeccionadas para la fruta más popular del mundo y que rastrea un plátano en un viaje épico de 12,000 km por todo el mundo, pasando por 33 pares de manos en el camino.

Lo que el diseño puede hacer con respecto al problema, es brindar nuevas y curiosas formas de repensar cómo hacemos algo tan cotidiano como comer. Un comienzo asombroso y, sobre todo, inspirador para empezar a reaccionar.

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