El universo de Beatriz Janer a través de la comida

Hoy hablamos con la fotógrafa y realizadora Beatriz Janer sobre su relación creativa con la gastronomía, sus influencias y su propio estilo.

Beatriz Janer una cámara debajo el brazo desde los ocho años. Esto no es casualidad, ya que se crió en un entorno donde el arte de la fotografía estaba muy presente. A día de hoy se dedica a retratar personas -como en su último trabajo ‘Hi Stranger’– y comida. Ha trabajado y vivido entre Barcelona, Madrid y la ciudad de Nueva York, creando documentales, ‘food films’, fotografía editorial y retratos. Hoy nos cuenta su experiencia creativa con el mundo de la comida.

¿Cómo empezaste en el mundo de la gastronomía?

Nunca me había planteado retratar comida, chefs o espacios gastronómicos hasta que un día mi amiga Alba Yañez me contó que estaba montando un magazine con tres amigos donde recomendaban los mejores lugares para comer, sin ninguna pretensión, solo querían dar a conocer esos sitios que a ellos les parecía la bomba. Así empezó todo, Madrid año 2013. Yo vivía en el barrio de las Letras, plagado de bares, tabernas y restaurantes para chuparte los dedos, y justo allí fue donde empecé a disparar las primeras fotos para Plateselector.

¿Alguna vez te habías planteado centrarte en el mundo de los ‘food films’?

Surgió de manera orgánica y paulatinamente. Realizo vídeos desde hace muchos años y en estos últimos me he centrado más en el formato documental retratando sobre todo a artesanos o artistas hablando de su obra, su proceso creativo… Así que a raíz de mi trabajo como fotógrafa para diferentes agencias o editoriales gastronómicas empezaron a llegarme encargos para retratar este mundo en formato video.

Un chef es un artesano más, y meterme en su cocina y conocer su manera de cocinar y por qué lo hace, verle moverse, no sé, es como una coreografía. Me fascina quedarme observando los procesos por los que pasa el producto, desde su punto de partida u origen hasta cómo evoluciona en sus manos. Creo que grabarlo y concentrarlo en un video de uno o dos minutos es fusionar muchas emociones en un corto espacio de tiempo, es como si te comieras en 5 segundos un bocado que han estado preparando durante 20 minutos.

 

¿Formaste parte del equipo de fotografía para el lanzamiento de ‘Uber Eats’, ¿cómo fue la experiencia?

Uber Eats aterrizó en Barcelona como una de las pocas plataformas de delivery de comida, creo que por aquel entonces sólo existía Just Eat. El look de Uber y el concepto era otra historia. Era un equipo fresco, dinámico, creativo y con un montón de ideas. Hicimos un trabajo muy intenso durante casi un año. Lo mejor de la experiencia sin duda fue trabajar con todos ellos. Allí conocí a Jorge Abian. Me inspiró muchísimo su manera y su filosofía de trabajo. Con él recorrí cientos de restaurantes probando y pensando la mejor fórmula para ofrecer en la app. Con Jorge aprendí y crecí, además de pasármelo genial. Es un loco y te contagia su energía inagotable, creativa y aventurera.

Los colores están muy presentes en tus proyectos ¿crees que es importante cuando se habla de comida?

Cuando se habla de comida lo más importante es ser honesto, o por lo menos intentarlo. No me gustan las escenas de comida demasiado producidas. Hay un fotógrafo al que admiro mucho que se llama Marcus Nilsson. Él fotografía las cosas tal y como son, sin tapujos y sigue siendo igual de bello porque es real. Creo que la belleza reside en la verdad de las cosas. Los colores tienen que mostrarse como son en realidad, al igual que las texturas.

En general, estamos visualmente acostumbrados a verlo todo perfecto porque así es como han educado nuestra manera de mirar, pero cuando dejas de mirar para empezar a observar, entiendes que la simplicidad, la honestidad y lo real es lo que en el fondo nos llega. Empatizamos más.

¿Prefieres los ‘food films’ o hacer retratos a personas?

Para mí es lo mismo. Es retratar igual, solo cambia el formato y el tempo. Quizás con el video tengo capacidad para mostrar más información o emociones porque también tengo más herramientas que ayudan a envolver más la historia, aunque hay retratos donde solo se necesita observar.

Viajaste a Nueva York para fotografiar algunos locales para la app Porter&Sail ¿fue tu primer proyecto en el extranjero?

Había trabajado como realizadora para algunas productoras o agencias y habíamos hecho proyectos en Londres, Copenhague… Lo de Nueva York llegó después de hacer todo el contenido fotográfico para la app Porter and Sail en Barcelona. Después de fotografiar más de 25 locales en menos de un mes, me reuní con el director creativo en Nueva York para conocernos y fue muy enriquecedor. Después me encargó fotografiar algunos lugares de allí y la cosa sigue…

¿De qué proyecto tuyo estás más orgullosa?

Cada proyecto es especial en sí mismo. De los que más orgullosa me siento quizá sean los proyectos donde más aprendizaje he obtenido y los más desafiantes. Uno de ellos fue retratar a diferentes chefs para la serie #makers que creé junto a Plateselector. La serie mostraba en diferentes capítulos el proceso creativo de cada uno de ellos. Fue muy interesante sumergirme en sus mundos durante un día de grabación y ver cómo llevaban a cabo su trabajo. No sé si aprendí algo de cocina, pero lo que sí aprendí es lo minuciosas que pueden llegar a ser las personas cuando se trata de crear algo.

¿Nos das algún consejo para todos aquellos que se quieran iniciar en los ‘food films’?

No sé si soy la mejor persona para dar consejos porque soy bastante anárquica a la hora de rodar. Normalmente  (no todas) voy sin guión, solo con algunas palabras o situaciones anotadas en una libreta. Me gusta primero observar, ver qué sucede, cuáles son los movimientos y las situaciones reales que ocurren en el día a día. También hablo mucho con el chef para entenderlo/a y conocerlo/a. En cierto modo me dejo llevar dentro de un control absoluto de lo que estoy haciendo y lo que quiero contar, pero dejo ese espacio para la improvisación y para lo espontáneo.

¿Tienes algún ‘food filmer’ como referencia?

Admiro mucho a Andrew Gooi, creo que es un mago. Me quedo embobada viendo sus videos, cómo dirige la historia sin ninguna pretensión y con un ritmo tan oriental. Tiene un gran sentido estético y una gran capacidad para trabajar la luz y mostrar las cosas tal y como son. Es un maestro.

¿Actualmente en qué proyectos estás trabajando?

Sigo realizando vídeos, contando historias. Adentrándome en el mundo de alguien desconocido para conocer su proyecto y retratarlo. Me gusta tener esta posibilidad de concentrar lo que alguien quiere mostrar de sí mismo pero a través de mis ojos.

Eso es lo que hacemos por ejemplo con la serie Yurbban Humans para los hoteles Yurbban. Enseñamos la parte humana de la marca con algunas de las personas que han aportado obra o artesanía al hotel.

 

www.beatrizjaner.com