“El perro de Pavlov” un acogedor rincón del que no querrás salir

Café de especialidad, té chai, tostas, bizcochos y arte en el barrio madrileño de La latina.

El perro de Pavlov es el lugar donde te sientes en familia y con un trato especial. Aquí, el café de especialidad hará que salives sólo de pensarlo.

Trabajando con Randall Coffee, el café va variando según la estacionalidad y el país, es decir, el café que probaste hace algunos meses probablemente ya no sea el mismo, aunque sí igual de bueno.

Pero no todo es café en este lugar, ya que otras de sus especialidades, y probablemente la que más llame la atención, es el té chai. Este es un té cuyas especias van infusionadas con leche, y aquí, además, juegan con los colores y sabores. Puedes encontrar té chai rosa (con remolacha), amarillo (con cúrcuma), azul (con flor de guisante de mariposa) y el clásico verde.

Pero la comida no se queda atrás, y cabe destacar que los productos que utilizan siguen una filosofía ecológica y de comercio de proximidad. Dentro de lo más pedido, para aquellos con un paladar que se inclina más por lo salado, están las tostas de hummus de remolacha, de paté de aceituna negra, y su estrella entre todas las tostas: la de aguacate y tomate. Para quienes prefieren lo dulce, hay una amplia variedad de bizcochos, tartas y galletas, pero los favoritos son el bizcocho vegano con lavanda y arándanos, y la tarta de zanahoria.

La idea surge de Alejandro Ruiz, quien mientras vivía en Australia fue impregnándose del universo cafetero. Uniendo su vocación de psicólogo y su trabajo en hostelería, inclinó la balanza por la segunda y abrió este acogedor rincón. Pero no dejó totalmente de lado la psicología, ya que el nombre proviene de Iván Pavlov y su experimento de acondicionamiento clásico para provocar que los perros salivasen al sonido de una campana. Es su pareja, Daniel Piedrabuena, quien además de ayudarle en el local es fotógrafo, el talento detrás de las imágenes que tanto nos gustan y queremos copiar en Instagram.

La decoración tiene un aire vintage, pues es mitad reciclada del negocio anterior y mitad segunda mano. Dar una segunda vida y reciclar es sin duda un factor importante en el local. Además, en las paredes se encuentran exposiciones temporales que, al mismo tiempo que decoran, dan a conocer a artistas emergentes.

Un local que lo tiene todo, donde puedes disfrutar de un buen café, un té y comida deliciosa rodeado de arte, y por supuesto, donde toda la familia está invitada… hasta tu perro.