El “chichinabismo” se sirve en vajillas de cerámica

chichinabo

Chichinabo Inc. es un proyecto con un gran concepto creativo detrás y un espíritu artesanal, que busca recuperar la temática y la estética tradicionales de todo aquello que se considera rancio, dándole una vuelta de tuerca para añadir valor a objetos y detalles que a priori nos pueden parecer simples baratijas. Además, realizan vajillas personalizadas, en las que plasman todo aquello que la persona que las encarga quiera contar.

Hemos tenido el placer de conocer a sus dos fundadores, Patricia y Miguel, que nos recibieron con los brazos abiertos y la mesa puesta en su showroom de Malasaña.

¿Cómo surgió Chichinabo?

Los dos nos conocíamos del IED (Madrid) y, a raíz de un proyecto transversal, se nos abrió la mente muchísimo y nos dimos cuenta de que podíamos combinar áreas. En realidad, todo empezó cuando un amigo nos pidió que le hiciéramos algo, daba igual, “algo”, esos briefings que sólo te pasan una vez en la vida. Teníamos que hacer “un algo” para una tienda dentro del evento de Decoracción. Patricia había probado técnicas de estampación sobre cerámica y nos pusimos a pensar, yo quería hacer cerámica y mientras estábamos en ello nos dimos cuenta de que podía ir a más. Así que, mientras hacíamos esa colección, de forma paralela, creamos la marca.

gracias_aperitivo_FUENTECILLAS

¿Nos contáis un poquito más sobre vosotros? ¿Qué función tenéis cada uno en Chichinabo?

Patricia_ Miguel es el ilustrador y la persona que pone un poco más la técnica. Así fue cuando nos juntamos. Y yo, Patricia, la persona más conceptual y con la visibilidad de todo el proceso.  Al poco tiempo lo que pasó fue que yo también empecé a dibujar, había dibujado antes pero nunca de esta manera y bueno, gracias a que casi nos pilla el toro para Decoracción, me tuve que poner las pilas y sacar la colección adelante. A partir de ese momento tuvimos una revelación y entre los dos ofrecemos más estilos.

Miguel_ Como equipo nos complementamos a la perfección, yo pienso en imágenes y Patricia en palabras.

¿Vuestra pieza favorita?

Las cuncas, es nuestro best-seller y como producto de venta está muy cerrado. También tenemos mucho cariño a nuestra primera colección “Gracias por su visita”.

¿Qué os inspira?

Cada colección tiene un proceso distinto. Nos inspiran diferentes cosas, cuando damos un paseo o hablamos con alguien. De todas formas, la marca tiene una personalidad tan marcada que ayuda mucho a definir lo que hacemos, aunque a veces eso mismo sea un poquillo frustrante, porque descartamos muchas ideas.  Al final, lo mejor es conseguir un mundo completo alrededor de la marca. Eso es mucho más satisfactorio que estar haciendo sólo dibujos así porque sí.

De todo el proceso, ¿cuál es vuestra parte favorita?

Miguel_ Disfruto más dibujando y con la parte más artesanal.

Patricia_ Pensar, creando el concepto.

Miguel_ De hecho, Patricia en cada colección le coge manía a una determinada parte del proceso: a calcar, a llevar los platos al horno… Sí que es verdad que hay partes que dan como más pereza, pero en general disfrutamos con todo el proceso de creación hasta llegar al producto final.

¿Cómo es ese proceso?

Tenemos la idea y empezamos la fase de diseño; dibujamos sobre el plato y cuando está listo, se calca y luego se digitaliza. Una vez tenemos esto hecho, enviamos los diseños a un proveedor para realizar las calcas cerámicas, las recibimos y recortamos cada diseño manualmente. Ponemos el diseño sobre la pieza y funciona un poco como una calcamonia. Cuando ya hemos quitado todo el agua y el aire, se deja secar y se lleva a un horno cerámico para que se cueza entre 850º-860º, que lo que hace es que el esmalte de la pieza se reblandezca y se abra para que el pigmento penetre y permanezca al enfriarse.

Cuando os hacen un encargo, ¿cómo es vuestro proceso de trabajo?

Cuando nos hacen un encargo, lo primero que hacemos es pedir a la gente que mire todas nuestras vajillas y nos digan con qué dibujos se sienten más cómodos, qué es lo que más les gusta y por qué. De esta forma, nosotros empezamos a definir un estilo. Pero hay determinadas cosas que sólo se pueden contar con un determinado tipo de dibujo, y eso lo avisamos para que no haya malas interpretaciones y para poder enfocar el encargo desde el primer momento. Por ejemplo, cuando son historias muy, muy complejas es mejor la línea, porque permite una libertad que otro tipo de estilos limitan más. La verdad es que con cada cliente aprendemos una cosa diferente.

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¿Qué es lo más satisfactorio?

La conexión de la gente y sus reacciones cuando ven las vajillas.

¿Alguna marca con la que soñais trabajar?

Cualquiera que nos retire y nos de libertad creativa.

¿Vuestro sitio favorito para ir a comer (donde esté vuestro producto)?

El Casa Fidel. Además ahí están tres de los platos de nuestra primera colección.

¿Qué es lo que más os gusta que se coma en vuestros platos?

Un plato combinado. Cuando sacamos las fuentes veíamos el plato combinado, con tu huevo, tu ensalada, tus salchichas… La gente lo entendió más como fuente de servir, pero estaba preparado para servir platos combinados. Bueno, y yo (Miguel) añadiría un buen escalope.

Entrevista por Laura Ochoa