Edu y la Fábrica de Jägermeister

“Es el honor de un cazador proteger y preservar su juego, cazar con caballerosidad y honrar al Creador y sus criaturas”

A mi que me gusta ver en bucle episodios de “How Do They Do It?”  y todos esos programas que se adentran en fábricas, podéis imaginar la felicidad que sentí cuando el equipo de Jägermeister me invitó a visitar sus instalaciones en Alemania.

No llevaba ninguna idea preconcebida. En los últimos años he visitado bodegas y diferentes fábricas de cerveza, así que imaginé que la experiencia sería parecida. Pero no contaba con el factor “misterio”, una fórmula secreta con 56 ingredientes custodiada por 5 personas y una familia enigmática que permanece oculta a los medios de comunicación hacían este viaje un tanto más especial. Pero empezamos por el principio… la llegada a Wolfenbüttel, un pueblecito de la Baja Sajonia, en el que muchas cosas giran alrededor de Jägermeister (el licor tiene hasta su propia calle). Nos reciben en la Jäger House, un hotel en el que la parte más importante no son precisamente sus habitaciones: una pista de tenis y una increíble coctelería con terraza y barbacoa nos esperaban en el subterráneo con una improvisada fiesta de bienvenida. La suerte hizo que coincidiéramos con un grupo de bartenders que pasaban como nosotros por la casa… y aquello terminó en Karaoke.

Pero tranquis, que a la mañana siguiente no hubo ninguna baja. Todos estábamos bastante curiosos por conocer lo que se escondía tras ese imponente edificio.

El origen de Jägermeister se remonta al 1928 cuando la familia comenzó a comercializar vinagre. De ahí pasaron a probar con el vino. La pasión por la botánica y las fórmulas secretas de Curt Mast derivó en esta nueva bebida a la que llamaron Jägermeister (que significa Maestro Cazador), haciendo alusión a la leyenda del cazador San Huberto. Tras 383 pruebas de análisis en laboratorio y controles de calidad de la bebida (que a día de hoy aún se mantienen), los 56 ingredientes que componen la fórmula hacen sus maravillas tras pasar por un laborioso proceso de mezcla y maceración.

Azafrán, anís, cardamomo, naranja amarga, melisa, lavanda, pimienta son solo algunas de las muchas frutas, flores y especias que pasan un año completo en unas enormes barricas de roble y 5 semanas más macerando en frío. Cada gota de Jägermeister pasa por esta fábrica de Wolfenbüttel. Esta base de especias junto a 96% de alchol puro, azúcar, agua pura y caramelo. Pero no nos imaginéis cruzando un río de Jägermeister con una decena de umpalumas: estamos en Alemania. Hemos desconectado nuestros móviles, estamos vestidos igual que si fuésemos a entrar en un quirófano, extremando las medidas de seguridad y el olor es tan penetrante que a penas conseguimos hablar.

Pero todo se te pasa cuando bajas a las catacumbas del edificio, en una sala infinita llena de barricas enormes, estrictamente numeradas y vigiladas. La mayor tiene 23.700 litros; la menor, 1.900. Hemos recorrido pasillos que cuentan una historia de más de 100 años de antigüedad. ¿Sabías que Jägermeister fue la primera marca en esponsorizar un equipo de fútbol con un logo en sus equipamientos? ¿Qué España es el cuarto país en consumo mundial? ¿Qué cada segundo se consumen 97 chupitos de Jägermeister en el mundo?

 

El viaje continuó en Berlin, visitando THE HAUS, un increíble museo temporal en la sede de un antiguo banco tomado por artistas urbanos de todo el mundo, en el que todo lo creado, se destruiría el último día y en el que Jägermeister había aportado su granito de arena al proyecto con una instalación en el lobby.

El coctelero Anton Roiter nos acompañó en nuestro tour por Berlin preparándonos Jägeritas, Rudy Collins, JägerMule, JägerDeers y otras muchas formas de disfrutar de un buen trago de Jäger. Si señores, hay muchas más formas de tomar Jägermeister, que a base de chupitos.

www.jagermeister.es