Cómo y por qué deberías incorporar las rosas en tu dieta

Tu flor romántica favorita no es solo para decorar el casa o el jardín, ingerirla también resulta un perfecto antiinflamatorio, refrigerante y descongestionante.

La preciosa rosa fresca y perfumada ya no reposa con el tallo bajo el agua, ni vive tranquila sobre la mesa de cientos de comedores. Ahora, más bien se encuentra rodeada de alimentos en una superficie, generalmente blanca, que comúnmente llamamos plato. Sí, has leído bien. Hoy en día ya no es de extrañar que entre las hojas de una ensalada o en la taza de un té se asomen los pétalos rojos de una rosa.

Y esto no es una simple tendencia gastronómica, sino que los herbolarios apuntan que ingerirlas proporciona una serie de beneficios nutricionales, además de actuar como antiinflamatorio, refrigerante y descongestionante. Su agradable perfume, su color y dulzura la convierten en un ingrediente perfecto y muy atractivo. En verano, con tomates y jalapeños, con un poco de aceite de oliva y sal marina; con ensaladas de rábano o de hinojo; o simplemente servidas en una tabla de quesos.

Las rosas son un ingrediente extremadamente versátil que puede usarse tanto en aplicaciones saladas como dulces. Un buen ejemplo de ello son las infusiones a base de pétalos de rosa, que son ideales para aliviar los procesos catarrales, la tos y la gripe, ya que contiene una pequeña dosis de vitamina C. Además, de las infinitas posibilidad que brinda de crear divertidos desayunos. Por ejemplo, mezclando almendras, coco y un capullo de una rosa, combinándolo con yoyur grueso y un poco de miel, o sobre la un porridge de avena. Así, podemos hacer una mezcla dulce, floral, crujiente y un poco rica, todo a la vez.