Cómo reducir el desperdicio de alimentos en casa

Foto: Phys.org

Un tercio de la comida que se produce para consumo humano acaba en la basura. Nuestra relación con ella debe cambiar si queremos terminar con esta epidemia.

Acabar con el hambre en el mundo todavía es uno de los grandes desafíos del desarrollo. Sin embargo, un tercio de la comida que se produce para nuestro consumo acaba en la basura. Producir comida implica gastar agua, terreno y mucho trabajo. Según un estudio de FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en 2011, si la comida que malgastamos fuese un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, tan solo por detrás de China y E.E.U.U. No te confundas, no se trata de comida en mal estado, caducada, dañada o que no cumple con los estándares de calidad, son millones de toneladas de comida apta para consumo humano las que acaban en la basura cada año.

La comida que se cae o se se echa a perder antes de la recolecta, o mientras se empaqueta o se transporta, se considera como pérdida y no como malgastada. Puede ocurrir por problemas climáticos, plagas o un almacenamiento inadecuado. Consideramos malgasto, cuando comida apta para consumo se deja echar a perder o directamente se tira. Ocurre cuando las tiendas dejan de repente de pedir un cierto tipo de comida que de repente ha caído en popularidad o cuando cambian de proveedor o cuando compran más de lo que pueden vender. ¿Entonces, nosotros no tenemos nada que ver? Todo lo contrario, muchos somos culpables de comprar más comida de la que vamos a consumir y de desperdiciarla.

Nuestra forma de gestionar los alimentos juega un papel importante en el cambio climático que estamos experimentado y que amenaza nuestro planeta con un calentamiento cuyos efectos serían devastadores. Como consumidores tenemos la responsabilidad de reducir nuestro malgasto. ¿Cómo? Siguiendo unas sencillas pautas.

  • Planifica tu menú de la semana para hacer la compra acorde a lo que necesitas y no actúes por impulsos.
  • Infórmate bien de cual es la mejor manera de conservar un alimento, usa la imaginación para crear nuevos platos con las sobras (si no, unas croquetas de toda la vida son una buena idea), presta atención a las etiquetas, la fecha de caducidad de un producto y la fecha de consumo preferente no son lo mismo y en numerosas ocasiones fomenta el desperdicio, y no dudes en congelar cuando sepas que no vas a utilizar un alimento a tiempo.
  • Para los más cocinitas, la fermentación de alimentos puede ser una solución fantástica. Experimenta con el clásico chucrut o déjate seducir por la gastronomía coreana con el kimchi, entre muchas otras opciones.
  • Producir abono no es quizás algo posible para todo el mundo, pero vale la pena mencionarlo para aquellos que tienen la suerte de contar con un jardín o terreno cerca.