¿Cómo evitar desperdiciar comida?

Cada año se tiran más de mil millones de toneladas de comida a nivel mundial. Tenemos que reducir el desperdicio para asegurar el futuro de la Tierra.

El desperdicio de comida es un hábito social muy peligroso actualmente. Los consumidores suelen comprar de más en el supermercado, dejar estropear los productos frescos en casa o pedir cantidades desorbitadas cuando acuden a un restaurante. Mientras que en países subdesarrollados gran parte de la población muere de hambre, otra parte de la sociedad se permite el lujo de tirar toneladas de comida cada año. Un desperdicio al que no damos la suficiente importancia pero que tiene consecuencias terribles para el medio ambiente; aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuye al cambio climático, entre otros factores. Aunque el problema es grave, los hábitos de conducta pueden modificarse. Por este motivo, presentamos varios consejos para convertirte en un ciudadano consciente y hacer del desperdicio zero tu estilo de vida a seguir.

Planificar el menú semanal y evitar la improvisación
Una de los mejores métodos para ahorrar y reducir el desperdicio de alimentos es una buena planificación. De este modo, se evitan las compras compulsivas en el supermercado. Para llevar a cabo este objetivo, se recomienda escribir el menú semanal y revisar tu frigorífico y despensa previamente. Priorizar aquellos productos que van a caducar en una fecha cercana y apuntar en la lista de la compra lo que, realmente, falte. Este método es sencillo de seguir y altamente efectivo, además de evitar desperdiciar alimentos, es un seguro de ahorro a la hora de realizar la compra.

Ajustar las raciones
Cocinar la cantidad necesaria es, sin duda, uno de los factores clave. En este punto hablamos de consumo, de conciencia y, sobretodo, de salud. Debemos adaptar las cantidades de comida que cocinamos según las necesidades de la persona con el objetivo de no generar desperdicios o comida sobrante en grandes cantidades. Además de la edad, el ejercicio físico y la hora del día determinan la cantidad necesaria de la ingesta.

Aprovechar las sobras con recetas llenas de creatividad
Recurrir a la comida precocinada es un error que cometemos cuando no tenemos tiempo para cocinar o para visitar el mercado en búsqueda de productos frescos. Uno de nuestros objetivos principales debería ser recuperar la dieta mediterránea que nos caracteriza y apostar por los productos de la tierra y de temporada. Además de los factores ya mencionados, reutilizar las sobras es clave. Existen infinidad de platos que pueden elaborarse a partir de sobras de carnes, pescados y verduras. Sólo necesitamos imaginación y un poco de creatividad para preparar, por ejemplo, una completa ensalada con los restos de comidas anteriores.

Comprar productos frescos de temporada y consumir la comida por orden de entrada en la despensa o el frigorífico
No es un objetivo fácil, pero sus beneficios son ilimitados. Elaborar un menú equilibrado y planificado, como ya hemos comentado, basado en productos frescos de temporada. Este tipo de alimento, además de ser más económico, es más natural, sano y su huella ecológica es menor. Todo son puntos positivos para favorecer el comercio local y de proximidad.

Conserva adecuadamente los alimentos
La lógica también se aplica en este campo con el objetivo de reducir el desperdicio de comidas. Es importante ordenar la nevera de forma adecuada según vayan entrando los nuevos alimentos, es vital dejar a la vista aquellos que han pasado a segundo plano. Revisar la etiqueta de los artículos e informarnos sobre cómo conservar correctamente los productos frescos es relevante para conseguir el objetivo final. Hay muchos productos que no deben conservarse en la nevera y que, por lo tanto, no deben de ocupar el espacio que otros que si que lo necesitan requieren. Congelar es un buen recurso. Además, una gran idea para reducir el desperdicio es congelar en porciones, así aseguras no descongelar de más y, por lo tanto, acabar tirando ese alimento.

Planificación, orden, creatividad y productos de temporada son los elementos clave para conseguir que los alarmantes datos que produce a diario la industria de los alimentos se vean reducidos. Ha llegado el momento de ponernos manos a la obra y de asegurar que las mil millones de toneladas de comida que se desperdician queden atrás para siempre.