Carlos Villoslada: arte entre la raíz y el nido

El artista, que antes fue granjero, nos cuenta las claves de su obra con la naturaleza y el mundo de las aves como protagonistas

No lo sabemos, pero el amor es lento y subterráneo. Sus formas comienzan a propagarse como las raíces de los árboles, buscando sustrato, cobijo y alimento. Este lenguaje de tierra y ramas, como una forma de aferrarse, como una pequeña intuición, no entiende de caos ni inmediatez. La vida sucede en las obras de Carlos Villoslada, y como los nidos de las oropéndolas, juega a balancearse entre hierba seca, tiras de corteza, lana y telarañas. Como la pequeña nana que canta el viento a las crías mientras estas aguardan a su madre. Como el trigo y la cebada que se colocaban en pequeñas urnas al lado de los cuerpos embalsamados de los grandes faraones, para que en la otra vida tuvieran semillas con las que cultivar la nueva tierra y poder alimentarse. Aquí sí existe refugio para los que se fueron, para los que hibernan. Para aquellos que cayeron y construyeron su casa con sus propias manos manchadas de tierra. Aquí se puede tocar la canción de los que duermen, impacientes, sigilosos, latentes, deshaciendo las mejores melodías para poder germinar. Porque la vida sucede en los pequeños hilos con los que jugamos. Como el pájaro que confunde su plumaje con los destellos del sol y no se deja ver pero algo nos dice que está ahí. Carlos Villoslada no necesita nombrar para que la obra suceda y exista. Conoce como nadie la frescura de las huellas recién hechas, la coreografía imaginaria de las aves antes de acostarse, el ruido de la vida meciéndose una y otra vez debajo de la hojarasca. Un canto a la herida perenne de los que aguardan.

Carlos Villoslada antes era granjero. ¿Cuándo nació la necesidad de dedicarte por completo a tus obras? ¿Siempre has tenido claro lo que querías ser? ¿Podrías contarnos acerca de tu vida en el campo?

Tras toda una vida rodeado de animales y trabajando en ello, tengo la necesidad de apostar por dedicarme al arte, a mostrar un mundo interior, ese que he ido bordando en los días de campo con mis animales, a los que sin duda echo de menos. Siempre creí que mi lugar estaba en su cuidado, en contemplarles y aprovechar la oportunidad que mis padres fueron creando con todo su esfuerzo a lo largo de su vida, me sentía tan agradecido por ello que quería continuar con su labor, produciendo leche y apostar quizás por elaborar quesos a pequeña escala. Pero cuando tienes algo dentro que te mueve, algo latente, debes dejarlo brotar, sin miedo a poder fracasar, el fracaso está en la comodidad en el no intento. He aprendido gracias a mi familia el significado del trabajo, del valor y disfrute por lo que cada mañana te hace levantar. Quiero continuar dedicándome cada día a poder crear, pero no tendría problema alguno si algún día volviese a tener que ordeñar de lunes a domingo, ahora lo hago, pero sobre un lienzo en blanco, un animal al que también hay que cuidar y alimentar para verlo en todo su esplendor. Una gran amiga y confidente que ya no está me decía, “tú has nacido con un don y una obligación, crear para que personas como yo podamos disfrutar” lo tengo grabado al igual que su recuerdo.

La naturaleza y el mundo de las aves es una de las principales protagonistas de tu obra. ¿Qué significa para ti el pájaro y el nido?

Todo lo aprendido y contemplado durante años es lo que ahora refleja mi obra, una reinterpretación de la persona a través de la naturaleza y su continua evolución. En la granja desde que tengo conocimiento, siempre ha habido una colonia de golondrinas, con ellas iba descubriendo los cambios estacionales, tomaba como punto de partida sus nidos, su complejo mundo, sus estados vitales a lo largo de un año con y en relación a nosotros mismos en el transcurso de nuestra vida.

¿Cuáles son tus referencias? ¿Qué artistas crees que han sido claves en tu trabajo?

Adquiero referencias constantemente, para mí una referencia a la hora de crear es un paseo, una rama caída, un poema, un olor, un objeto encontrado…algo que me haga sentir, que me inspire y forme parte en el proceso. Echo la vista atrás, veo mis trabajos con paja y tierras y pienso en cuando descubrí en una feria un libro de Miquel Barceló no sabía quién era, me lo compré y flipé al ver que utilizaba estiércol en sus cuadros (no me sentí tan solo).

El mes pasado se inauguró tu exposición en la galería Bea Villamarín en Gijón, La espera. ¿Qué ha supuesto para ti?

Ha sido sin duda un gran escenario, un reto, poder exponer de forma individual en una galería como BV es una gran oportunidad para dar a conocer mi obra, adaptarse al espacio, concebir obras para él mismo, obras que van desde la cerámica al lino, pasando por la escultura e instalación, pero todas con un denominador común, el nido, y de ahí su nombre “La Espera”. Parte de esta exposición ha sido gracias a la ayuda y colaboración de personas que me han apoyado en el proceso de creación y montaje, para mí es una gran suerte contar con ellas.

¿Cuál es tu animal/ libro/obra/película/canción favorita?

No podría decantarme por un animal únicamente. Al igual que me ocurre con el resto, libros, canciones… Creo que ha quedado claro que me encantan los animales, de ellos podría destacar la cabra por todo lo que me ha aportado, cada una con esa personalidad independiente aunque vivan en rebaño, la vaca también me encanta, esa grandeza tan paciente, como también me encantan las abejas o los gansos, en cuanto a libros no podría desaprovechar esta oportunidad y no mencionar Cuaderno de Campo de quien me entrevista, un pedazo de tierra, de delicadas vísceras que sutilmente te atrapan y protegen, he vuelto a releer Memoria de unos ojos pintados de Lluís Llach, la primera vez fue desgarradora, esta se torna reflexiva, con rabia, ya que en los tiempos que corren en donde al igual que a principios del siglo pasado los ideales y horizontes se ven truncados por un afán de poder y venganza. Por las veces que he visto y escuchado ambas podría destacar A single man de Tom Ford o Las ventajas de ser un marginado como películas, una canción sería Ne me quitte pas de Jacques Brel, me encantan los dramas lo reconozco, mientras escribo esta entrevista suena Rosalía y también The XX.

¿Cuáles son tus artistas preferidos? ¿Influyen en tu trabajo?

Como antes mencionaba Barceló era y es clave dentro de artistas a elegir, como también lo es Louise Bourgeois esa visceralidad y creación que brotaba de un cuerpo tan pequeño me fascinaba, Cy Twombly, Robert Rauschenberg, artistas japoneses como Ko Ushijima o Uzo Hiramatzu. Luego soy más “cabra” y camino por libre.

¿Cómo es el día a día de Carlos Villoslada?

El día comienza con mis tres animalillos esperando en la puerta de mi cuarto, saludos y besos para todos mientras preparamos café y tostadas con pan del día anterior untado de tomate de la huerta de mi padre, paseo con Regen mi perro, me gusta aprovechar las horas de luz del día para pintar, música de fondo, escribo mientras pinto, luego lo plasmo. Trabajo de campo, bocetos y recolecta de materiales y objetos que posteriormente llevo al taller, momento que a mis gatas Calle y Vela les es como un regalo, formas y olores nuevos, vivo en una casa taller que está en continua evolución, las obras cambian de lugar, las plantas de color y estado, está repleta de ramas, raíces, hojas, espigas, cerámicas, telas… nunca falta vino de Rioja y queso para los invitados, nos encanta recibir gente en casa, que puedan ver in situ mi obra en el lugar donde han sido concebidas.

Tres palabras que te definan

¿Nido, alma, raíz? No sabría definirme, me resulta complicado.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto a la vista?

Mi última obra ha sido “Lavadero” un proyecto creado para un pequeño pueblo de La Rioja, en el que he querido volver a generar vida y encuentro en un punto clave para Tudelilla como es su antiguo lavadero, su fuente vieja y su abrevadero, conectados durante décadas por el flujo y murmullo del agua. A partir de objetos cotidianos vinculados al agua con una carga emocional para las personas que las trabajaron, con la raíz como nexo de todas ellas he creado diversas obras con la intención de acercar el arte a las personas más mayores. Tras esto me apetece muchísimo continuar en esta línea de trabajo, mientras produzco unas esculturas para un local de Oporto que en breve abrirá sus puertas, unas etiquetas para un vino o aprendo a coser mis nuevas piezas de lino bordadas con hilo de oro, entre tanto planificando mi próxima exposición individual en La Rioja para el próximo año, la cual tengo muchas ganas de ir creando, será en un lugar lleno de carácter e historia, un rincón por descubrir.

 

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