Carbón Negro o cuando la cocina a la brasa vuelve para quedarse

La calidad de las materias primas es la prioridad de este restaurante que recupera una técnica considerada por muchos chefs como la más leal con el producto.

La fiebre por las ascuas ha vuelto, y parece que para quedarse. Entre las paradas Diego de León y Núñez de Balboa (calle Juan Bravo, 37) se esconde Carbón Negro,  un restaurante que se especializa en cocinar a las brasas, una técnica vinculada al ser humano desde tiempos ancestrales y considerada por muchos chefs como la más leal con el producto. Se trata de una cocina honesta en la que la calidad del producto marca toda la diferencia.  

Las riendas del restaurante las lleva Gonzalo de Armas, uno de los chefs con más experiencia delante de una parrilla en Madrid. Utilizan una mezcla de brasas seleccionada por Gonzalo de carbón extremeño de marabú. ¿Por qué es importante escoger las mejores brasas? Porque bien empleadas, impregnan el producto con su aroma, convirtiéndose en un ingrediente más del plato. La cocina, abierta a la sala, permite observar el trabajo de los chefs y ofrece así una experiencia para todos los sentidos.

Besugo a la brasa.

No solo se elaboran carnes y pescados a la brasa, las verduras también adquieren una textura y un sabor inconfundible con este método. La frescura y la calidad del producto es una de las prioridades de este restaurante que  no duda en hacerse con la mejores proveedores ecológicos para asegurarse una materia prima de la mejor calidad. Te invitamos a informarte sobre los platos fuera de carta que preparan con producto de temporada y que ahora en invierno incluyen platos de cuchara reconfortantes para aguantar el frío. Para quienes disfrutan de comer con pan, nada mejor que untarlo con su mantequilla de vaca deliciosamente ahumada. Pero Carbón Negro también piensa en los más golosos y ofrece una extensa selección de tartas. La gran ganadora parece ser la tarta de queso cremosa que todo el mundo comparte en Instagram.


No dudéis en acercaros a la barra para disfrutar de una propuesta de cócteles bastante potente. Para acompañar el aperitivo hay desde apuestas que nunca fallan como la tortilla de patata o la sobrasada mallorquina, hasta ostras y todo tipo de mariscos y ahumados. Sus muros de piedra, sus suelos de madera y los colores cálidos de la decoración ayudan a crear un ambiente rústico, acogedor y familiar que recuerda a las casas de montaña. Un diseño que complementa a la perfección la cocina de campo por la que se caracteriza.

www.carbonnegro.com