Café Angélica, el nuevo hogar para los amantes de la cafeína

Situada en el número 24 de la calle San Bernardo, Angélica era el nombre de la primera tienda de hierbas aromáticas de Madrid allá por el 1948.

Fue fundada por Francisco, un trabajador de aduanas que pensó que el negocio que estaba funcionando en Francia podía hacerlo también en la capital. Como tantos otros, el año pasado una subida en el precio del alquiler provocó que tuvieran que bajar la persiana y que por suerte Luz y Carlos Zamora, responsables del grupo restaurador Deluz y Cía (La Carmencita, Celso y Manolo, La Vaquería Montañesa en Madrid y Días Desur, El Machi y El Italiano en su Santander natal) vieran en un anuncio de internet que el local estaba disponible y que se enamoraran de él.

Los hermanos  Zamora pertenecen, para nuestra suerte, a ese grupo de nostálgicos a los que les duele ser testigos del cierre de locales especiales de toda la vida. Por eso sus establecimientos no son sólo un negocio sino que tienen gran parte de labor social (en este caso, toda). Y es que además de salvar sitios emblemáticos de las ciudades, apuestan por la alimentación ecológica y destinan parte de sus beneficios a proyectos solidarios. Con Café Angélica quieren destinar el 100% de sus beneficios a un proyecto en codesarrollo en países de África, como Nigeria o Costa de Marfil. De allí es originaria Philo, quien forma parte de su equipo desde hace 10 años y a quien quieren devolver todo lo bueno que les ha dado encargándole el liderazgo de este proyecto en su comunidad decidiendo la mejor forma de invertir este dinero.

Café Angélica promete ser el próximo lugar de peregrinaje de los amantes de la cafeína donde cada uno puede tostar el suyo propio para hacerlo a su gusto. “Queremos que la gente de otros restaurantes vengan a hacerse su propio café, a tostarlo en verde y prepararse su propia mezcla. Que vengan también a ampliar su conocimiento” dice Carlos probablemente consciente de que estamos ante un boom de esta bebida.

Etiopía, Ruanda y Tanzania, El Salvador, Colombia, Guatemala y Brasil son los países de procedencia de su carta  donde todos ellos son recolectados por pequeños productores.

Aunque el café sea el protagonista además de parte de la decoración original conservan de alguna manera reminiscencias de lo que antes fue pues puedes llevarte a casa especias “las mejores, ecológicas y certificadas”, hierbas aromáticas, “del Delta del Ebro, ecológicas y secadas al aire que mantienen más propiedades medicinales, gustativas y olfativas” y 14 variedades de té “de India, Japón y China” también disponibles para degustar in situ.


Tostadas con crema de aguacate y queso fresco eco pasiego con orégano salvaje, bocadillo de roast beef de Cantabria con mostaza violeta, ensalada de pechuga de pollo eco de Segovia ó los vinos de Ana Martín completan la carta de este lugar hecho para románticos que disfrutan de lo auténtico.

Café Angélica