Alimentos regenerativos: más allá de la sostenibilidad

Un nuevo movimiento florece conectando la tierra con los agricultores para construir la salud del suelo, promover la biodiversidad e informar a los consumidores del proceso.

Aunque vivamos en un contexto es el que la palabra orgánico convive con nosotros, las prácticas sostenibles no terminan de estar claras, tenemos un mal uso del concepto y los productores de alimentos aún están lejos de hacer todo lo que pueden para mantener vivo el ecosistema.

El nuevo movimiento de la regeneración, viene para equilibrar lo que estábamos haciendo hasta ahora. El método consiste en conectar la tierra con los agricultores, utilizando prácticas que secuestran carbono para construir la salud del suelo, promoviendo la biodiversidad e informando a los consumidores sobre el cultivo y la producción. Una forma de ayudarnos a tomar decisiones conscientes e informadas.

El hecho de que el precio de los productos sostenibles, junto con la falta de transparencia y trazabilidad en todo el proceso de producción, impide que los consumidores tomen decisiones éticas. Entender de dónde provienen los productos, la forma en que se obtuvieron, transportaron y fabricaron los materiales, podría marcar la diferencia en la disposición a pagar más por productos éticos.

En los 70, Robert Rodale, acuñó el término ‘agricultura orgánica regenerativa’ para distinguir cualquier tipo de agricultura que va más allá de lo que entendemos por sostenible o sustentable. La agricultura orgánica regenerativa explota las tendencias naturales de los ecosistemas para regenerarlos cuando se desequilibran.

Ya hay varios proyectos en el mundo que apuestan por este tipo de producción. Un ejemplo es Creta, donde los expertos en alimentos locales se asociaron con la ‘Fundación TUI Care‘ para poner en marcha una iniciativa que apunta a estimular el cambio en la producción de alimentos.

El plan se está desarrollando mediante el trabajo con agricultores para promover prácticas agrícolas regenerativas, como replantar semillas indígenas -que de otro modo se extinguirían-, volviendo a una forma tradicional de cultivo para producir productos sostenibles, no necesariamente orgánicos, y re-fertilizar el suelo en el proceso. ¿El resultado? La producción alimentaria en Creta está cambiando progresivamente. En los últimos dos años, la isla está saliendo lentamente de la crisis financiera que afectó a Grecia en 2007.

Desde cómo se gestiona la granja hasta cómo se cultiva o mirar si el agua se utiliza de manera eficiente, pasando por promover la diversificación de cultivos para mejorar la salud del suelo y conservar los recursos de la tierra. Así es el movimiento de regeneración, que apoya la energía renovable haciendo más consciente al consumidor del proceso.